martes, 26 de febrero de 2008

CUMPLEAÑOS

Salgo de la ducha y me enfrento desnuda al espejo, intentando quizá averiguar qué ves cuando me miras. Mis ojos son tan crueles como ese cristal, pero lo es más aún mi inteligencia, y aunque no viera lo que veo sabría que los años devalúan un cuerpo, cualquier cuerpo.

Esa de ahí soy yo envejecida.

No: esa de ahí soy yo.

Repaso con los dedos el cuerpo que amas.

Vuelvo a contemplarme. Si yo fuera sólo lo que ese reflejo muestra nunca me habrías amado. Trasciendo esa imagen, soy mucho más que esa mujer mayor con el pelo mojado. Sonrío, pues, para verme sonreír, y ahora me vestiré y me maquillaré para ir a celebrar contigo mi sexagésimo tercer cumpleaños.

martes, 19 de febrero de 2008

AQUELLA NOCHE

Atrajiste mi cabeza hacia ti con un suspiro casi de exasperación, no sé si porque no podías resistir más o porque habías resistido demasiado. Dije lo más absurdo, lo menos romántico, lo más inadecuado, aunque con un tono irónico, por si acaso:

- Has tardado diez años en tocarme. Me estás tocando.

La primera frase, por cierto, no se correspondía con la verdad, ya que habíamos bailado juntos, nos habíamos saludado con la consabida fórmula del beso en cada mejilla, en fin. La segunda era tan evidente que resultaba ridículo subrayarla. Pero tú me entendiste.

Esperaba que sucediera, ahora que no trabajábamos juntos, es más: pensaba que era la última oportunidad y por eso, después de la cena, cuando me preguntaste a dónde quería que fuéramos, recordé que siempre es preferible jugar en casa. Aquí vinimos.

Creo que preparé unas caipirinhas, y continuamos hablando de política. No pensaba dar yo ni un paso más, y empezaba a pensar que me había puesto en evidencia inútilmente.

Pero sucedió.

Y me besaste de una manera que expresaba todas tus carencias y prometía remediar las mías.

(Ahora, a veces, te lamentas del tiempo perdido, y ya sabes qué respondo: antes no hubiera sido posible).

miércoles, 13 de febrero de 2008

DISCUSIÓN

Tú dices que nos ha tocado una lotería; yo afirmo que he encontrado el tesoro que andaba buscando: alguien que me provocara el deseo cada vez que se presenta la ocasión - y a veces también en el momento más inoportuno - la curiosidad por conocer el mapa de tus placeres; el goce de poder usarte como juguete para mi disfrute y con tu anuencia; el tránsito verbenero por el camino inacabable de la desinhibición; el placer de acogerte como discípulo de mi cuerpo para diversión de ambos...

Respondes que para llevarse el premio hay que apostar como nosotros lo hicimos; replico que cuando nos encontramos hubo un largo tiempo de tanteo intelectual, temores sentimentales y el esfuerzo por encontrar un lenguaje común que no se correspondiera con el puro azar o el riesgo de la aventura a secas...

Tú aduces que...

Casi siempre terminamos enredados en un abrazo silencioso con el que venimos a admitir que da igual el motivo.

Es vocación de goce mutuo, algo tan sencillo y tan difícil.

jueves, 7 de febrero de 2008

POSESIÓN

Te deseo mientras estamos en la cama, y mientras trabajo, y cuando escribo. No puedo dejar de pensar en la próxima vez, o en la anterior, o en todas las veces que hemos follado juntos. Me excita la manera que tienes de estar junto a mí, todos los besos que me has dado y los que me darás.

No me importaría que fueras una mujer. No me importaría que fueras un anciano de noventa años o un chiquillo de veinte. No me importaría si fueras el mismísimo demonio: como fuera, donde fuera y cuando fuera reconocería que ese sexo era para mí, y te induciría a subyugarme.

Soy prisionera de tu cuerpo: en él reside todo el sexo que ambiciono en este mundo, porque dejándome raptar por él he experimentado lo inefable. Beso el olor que desprendes, me abrazo a tus ojos, mastico tus palabras, te entrego mis orgasmos y tomo posesión de los tuyos con una alegría fiera: existes, estás conmigo, somos, vivimos, nos hemos encontrado, entre los dos hemos descubierto quiénes somos en verdad y juntándonos satisfacemos el hambre de totalidad que nos consume.