viernes, 28 de noviembre de 2008

REGALOS DE CUMPLEAÑOS

Un enooooooorme centro de flores que me llegó a la oficina (primera vez en mi vida) y nos dejó mudos a todos.
Una pulsera de plata y ámbar.
Unos pendientes de plata con piedras moradas.
Una palestina marrón y negra.
Una bufanda morada, de las de toda la vida.
"El lado oscuro del amor", de Rafik Schami.
Dos tarros de miel grandísimos.
Un collar italiano con piedras moradas.
Una bata de terciopelo negro con una tira de florecitas de colores alrededor y talle imperio.
Una tetera blanca y negra con bol y filtro de metal incluídos.
Un bolso café con leche, grande y ligero.
Una bufanda blanca que casi me llega a los pies.
Una colección de DVDs con las pelis que me impresionaron de pequeña.

(No está mal, ¿verdad? Incluso algunos ni siquiera me los merezco)

lunes, 17 de noviembre de 2008

A LA MIERDA

Estoy en fase capulla, deja de ir por el mundo como un ángel exterminador juzgando a los demás y métete en tus asuntos mezclada con un poco de so petarda por qué no te dedicas a todo lo que no te has atrevido a hacer en tu vida en lugar de tratar de convertirte en una vieja deliciosa, si tu no has sido deliciosa ni a los tres años y no lo vas a ser mientras vivas porque en el fondo te aburre el glamour, el charme y todo eso.

Ojalá supiera lo que significa el párrafo anterior. Lo he escrito del tirón y como si echara una vomitona.

Ya me gustaría comprender sin juzgar, tener un poco de misericordia, saber cuáles son mis asuntos, qué es lo que no me he atrevido a hacer hasta ahora y por qué estoy tan rayada conmigo misma.

Bien pensado, esto puede ser la crisis de la prejubilación: no se cumplen sesenta y cuatro añitos sin pisar el freno algo más de lo que el físico te impone, o sea en la cosa ética y de los planteamientos vitales y del quien soy yo y qué puedo hacer en adelante.

La idea es que si no siento que estoy haciendo algo para que este mundo funcione una cienmilmillonésima de micra mejor es que sólo me queda esperar la muerte, y es aterrador pensar que tengo una cierta probabilidad - ya que últimamente los médicos han diagnosticado que no tengo cáncer de garganta, ni de tiroides, ni de colon, y que mis análisis vuelven a estar razonablemente bien - tengo una cierta probabilidad, digo, de pasar incluso veinte años pensando en que cómo tengo que cuidarme para ser como las viejas danesas, rebosantes de salud hasta que se mueren.

Me asusta pensar en mí como alguien ocupado todo el día con su régimen, sus pastillas, su tasa de colesterol, su presión sanguínea, los cigarrillos que se fuma, su insomnio, su mala memoria, su hora de caminata diaria, su pensión, su médico de familia, y no servir más que para cuidar a sus nietos cuando enfermen o los papás quieran dar un paseo.

Algo tendré que hacer conmigo misma, si es que aún estoy a tiempo, porque últimamente me da perezón hasta leer el periódico.


Por lo tanto, y visto lo visto, es decir, teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto:

Se convoca concurso de proyectos de vida para después de la jubilación.

Yo también participo.

Podéis autoproclamaros miembros del jurado todos cuantos paséis por aquí.

El premio es el propio juego, oyes.