sábado, 23 de enero de 2010

SABER ELEGIR

Recuerdo un libro de Carmen Alborch: ”Solas”.

Creo que ya no estamos tan desamparadas frente al patriarcado, el machismo y el paternalismo, ni social ni legalmente: por eso tantas muertes por parte de quien se siente frustrado por unos cambios irreversibles, y no sabe entender que amar no es poseer ni dominar ni controlar ni acusar ni empequeñecer ni insultar ni acusar sin motivo o por razones espurias.

Muchas mujeres preferimos la soledad a la esclavitud disfrazada de emparejamiento, y es duro, pero a diario tenemos ocasión de comprobar que el camino que hemos elegido no es el más peligroso para nuestra integridad física y moral. Hombres hay que no pretenden ser nuestros dueños, pero a veces las emociones nos engañan, y es difícil distinguir entre quien quiere compartir un proyecto de vida y quien simplemente se empeña - a costa de lo que sea, maltrato incluido - en incorporarnos al suyo.

(Todo lo cual no quiere decir que no me haya enamorado varias veces y que algunos de los momentos más hermosos de mi vida hayan sucedido en compañía de un hombre al que amaba, pero razón y emoción a veces van por distintos caminos y, cuando es necesario elegir, es la cabeza la que debe dirigir el cotarro).

domingo, 10 de enero de 2010

AMIGOS

CPM es un antiquísimo compañero de trabajo y confidente con el que ahora sólo me relaciono por teléfono; si tarda más de dos días en llamarme, le doy un toque, porque de lo contrario me acusa de mala amiga.

Antes - incluso después de que a mí me trasladaran a otro puesto de trabajo - salíamos alguna vez a cenar, a un concierto, a la ópera. Es un hombre cultísimo con quien da gloria conversar o discutir (es muy, muy católico y muy, muy de derechas), porque siempre habla con mesura, nunca levanta la voz y siempre está al día de los cotilleos que me interesan (quién va a ser nombrado algo, quién es ahijado de quién, de qué polvos vienen ciertos lodos, qué analgésico o qué vitaminas me convienen...). Además, escucha mis penas con total empatía, aunque suele inscribirlas en un esquema decimonónico que suelo rechazar con toda suerte de palabras malsonantes, algunas de las cuales le suenan a blasfemias, aunque yo las pronuncie sin la menor intención de insultar sus más preciados símbolos.

Somos amigos. No hemos dejado de serlo por el hecho de llevar más de un año sin vernos, concretamente desde el funeral por el alma de su padre. Desde entonces, que yo sepa, se ha recluido en casa y no sale más que para ir a trabajar, comprar lo imprescindible o ir a misa. Escucha música, habla por teléfono y lee el ABC.

Ayer, ante mi enésima invitación a salir, terminó por confesar:

- Es que no puedo; mi padre no se vale por sí mismo y no quiere que le cuide nadie más que yo, así que me tiene esclavizado.

Quiero creer que lo mejor para él es hacer como que no lo he oído.

viernes, 8 de enero de 2010

SIN AGOBIOS

Se acabaron las Navidades.
Me he hecho el propósito de no hacer propósitos para este año: tengo demasiadas cuestiones sobre las que reflexionar y pocas ganas de imponerme una presión interna sobre la externa; lo que tenga que ser, será.
Me he dado cuenta de que existe una nueva forma de activismo en la Red: comentar las noticias. Violencia de género, Ley audiovisual, el encarcelamiento de Juan López de Uralde por la europeísima policía danesa, la homofobia, los inmigrantes... Se me va el tiempo libre.
Me lo paso bien, dentro de lo que cabe.
Os deseo lo mismo