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domingo, 19 de julio de 2009
HASTA LA MUERTE.
Me llena de orgullo contemplar tan enamorada a esa pareja de octogenarios: se conocieron en mi bar hace ocho meses.
jueves, 5 de junio de 2008
PROPOSICIÓN
Iris insistió en acompañarla a casa:
- Me queda de camino y no es tan tarde, ¡como sois unas pesadas que no queréis tomaros una copa!
Salían de una cena entre mujeres que ya se había convertido en un rito: una vez al mes se reunían las seis a cotorrear, sobre todo de política y de trabajo. En tiempos habían coincidido en la misma empresa y mantenían una relación amable y divertida. Dos solteras, dos divorciadas, dos casadas. Ni ricas ni pobres, ni guapas ni feas, ni viejas ni jóvenes: mujeres normales con vidas normales.
Cerca de la casa de Carmen, Iris dio un quiebro a la conversación:
- Y, en otro orden de cosas, ¿qué tal te va con Luis?
También Luis era antiguo compañero y, desde tiempo atrás, amante de la interpelada.
- Bien. Ya sabes. Con sus contradicciones. Cualquier día lo mando a la mierda.
- Bueno: pues, cuando te decidas, si te apetece probar conmigo, lo hablamos.
- No creo que me dé por ahí a estas alturas, pero se agradece.
- Si yo tampoco tengo experiencia, hermosa. Pero me va tan mal con los tíos que he pensado que a lo mejor...
- Ya. Te entiendo. Déjame aquí, no vas a dar toda la vuelta a la manzana.
- Vale. Recuerdos a tu marido.
- Besos al tuyo, guapa. Y gracias por traerme.
(Actualización: no sé cómo quitar el himno del R. Madrid. No es cosa mía).
- Me queda de camino y no es tan tarde, ¡como sois unas pesadas que no queréis tomaros una copa!
Salían de una cena entre mujeres que ya se había convertido en un rito: una vez al mes se reunían las seis a cotorrear, sobre todo de política y de trabajo. En tiempos habían coincidido en la misma empresa y mantenían una relación amable y divertida. Dos solteras, dos divorciadas, dos casadas. Ni ricas ni pobres, ni guapas ni feas, ni viejas ni jóvenes: mujeres normales con vidas normales.
Cerca de la casa de Carmen, Iris dio un quiebro a la conversación:
- Y, en otro orden de cosas, ¿qué tal te va con Luis?
También Luis era antiguo compañero y, desde tiempo atrás, amante de la interpelada.
- Bien. Ya sabes. Con sus contradicciones. Cualquier día lo mando a la mierda.
- Bueno: pues, cuando te decidas, si te apetece probar conmigo, lo hablamos.
- No creo que me dé por ahí a estas alturas, pero se agradece.
- Si yo tampoco tengo experiencia, hermosa. Pero me va tan mal con los tíos que he pensado que a lo mejor...
- Ya. Te entiendo. Déjame aquí, no vas a dar toda la vuelta a la manzana.
- Vale. Recuerdos a tu marido.
- Besos al tuyo, guapa. Y gracias por traerme.
(Actualización: no sé cómo quitar el himno del R. Madrid. No es cosa mía).
viernes, 30 de mayo de 2008
ÉRASE UNA VEZ
Un maleficio muy utilizado por las brujas malas condenó a la infantita a permanecer dormida hasta que un príncipe la besara.
Pasaron cinco décadas.
Llegó el dichoso príncipe, la tomó entre sus brazos y la besó.
La princesa abrió los ojos y soltó un alarido, horrorizada: un anciano de setenta años (calculó) la estaba estrujando apasionadamente.
-¿Cómo os atrevéis, pederasta de mierda?
El anciano, sorprendido y despechado, murmuró mientras se alejaba:
-Pero, ¿que querrá ésta, a sus sesenta y cinco?
Pasaron cinco décadas.
Llegó el dichoso príncipe, la tomó entre sus brazos y la besó.
La princesa abrió los ojos y soltó un alarido, horrorizada: un anciano de setenta años (calculó) la estaba estrujando apasionadamente.
-¿Cómo os atrevéis, pederasta de mierda?
El anciano, sorprendido y despechado, murmuró mientras se alejaba:
-Pero, ¿que querrá ésta, a sus sesenta y cinco?
martes, 22 de abril de 2008
RUTINAS
Él está en el estudio, ante la pantalla del ordenador, como siempre a esa hora.
Ella, como cada día, prepara la cena en la cocina; hoy toca ensalada. Abre el frigorífico, saca los tomates y la mozarella, busca el orégano entre las especias y arregla una salsa con aceite de oliva hojiblanca y vinagre de Módena.
Escoge un cuchillo del cajón de los cubiertos; comienza a cortar las hortalizas en finas rodajas que va colocando sobre una fuente cuadrada de porcelana blanquísima.
Cuando le llega el turno al queso, medita durante unos instantes, abre el grifo, se lava las manos y va hacia el comedor. Busca un paquete de cigarrillos y el móvil, se pone la gabardina, se cuelga el bolso al hombro y se va de la casa sin hacer ruido, para no molestar a su marido.
Nunca más.
Ella, como cada día, prepara la cena en la cocina; hoy toca ensalada. Abre el frigorífico, saca los tomates y la mozarella, busca el orégano entre las especias y arregla una salsa con aceite de oliva hojiblanca y vinagre de Módena.
Escoge un cuchillo del cajón de los cubiertos; comienza a cortar las hortalizas en finas rodajas que va colocando sobre una fuente cuadrada de porcelana blanquísima.
Cuando le llega el turno al queso, medita durante unos instantes, abre el grifo, se lava las manos y va hacia el comedor. Busca un paquete de cigarrillos y el móvil, se pone la gabardina, se cuelga el bolso al hombro y se va de la casa sin hacer ruido, para no molestar a su marido.
Nunca más.
miércoles, 16 de abril de 2008
miércoles, 9 de abril de 2008
EMIGRANTE
Era joven, extranjera y sin papeles.
Había estudiado Veterinaria en su país, pero ni siquiera podía pagar el alquiler con lo que ganaba.
Aquí estaba, y venía decidida a todo. Le llegaron algunas propuestas que nada tenían que ver con su profesión, dudó, hizo números, consultó con su orgullo, sopesó los pros y los contras...
Cinco años alquilando su cuerpo y podría comprarse una casa en su país donde instalar su propia clínica.
Finalmente, se decidió: se puso a trabajar de criada por horas.
Actualización: Una casa en su país, claro.
Había estudiado Veterinaria en su país, pero ni siquiera podía pagar el alquiler con lo que ganaba.
Aquí estaba, y venía decidida a todo. Le llegaron algunas propuestas que nada tenían que ver con su profesión, dudó, hizo números, consultó con su orgullo, sopesó los pros y los contras...
Cinco años alquilando su cuerpo y podría comprarse una casa en su país donde instalar su propia clínica.
Finalmente, se decidió: se puso a trabajar de criada por horas.
Actualización: Una casa en su país, claro.
sábado, 5 de abril de 2008
LA OTRA
A veces se encuentra consigo misma en el cuarto de estar y le da miedo. Entonces llama por teléfono a su hermana o a cualquier amiga y sale de casa sin preocuparse del maquillaje o de ponerse unos pendientes.
Pasa la tarde charlando de hijos o de enfermedades o de todo un poco, y regresa una hora prudente: su marido ya ha llegado, y la música que sale del cuarto de los chicos indica que, al menos uno de ellos, también.
Entra en la cocina y se dispone a hacer la cena.
Un día más ha conseguido evitarse: aborrece a esa estúpida que no pierde ocasión de interrogarle sobre asuntos que no le importan.
Pasa la tarde charlando de hijos o de enfermedades o de todo un poco, y regresa una hora prudente: su marido ya ha llegado, y la música que sale del cuarto de los chicos indica que, al menos uno de ellos, también.
Entra en la cocina y se dispone a hacer la cena.
Un día más ha conseguido evitarse: aborrece a esa estúpida que no pierde ocasión de interrogarle sobre asuntos que no le importan.
domingo, 30 de marzo de 2008
INTERIORES
Frente al cadáver, Ella recuerda que ése fue el primer hombre con quien engañó a su marido.
El esposo cae en la cuenta de que con el amigo muerto tuvo - hace ya décadas - su primera relación homosexual.
Los demás, cuando les saludan, sienten que están ante una de las parejas más unidas que conocen.
El esposo cae en la cuenta de que con el amigo muerto tuvo - hace ya décadas - su primera relación homosexual.
Los demás, cuando les saludan, sienten que están ante una de las parejas más unidas que conocen.
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