domingo, 28 de agosto de 2011

IMPRESCINDIBLE

Carta a las izquierdas

Boaventura de Sousa Santos

Carta Maior

No pongo en duda la existencia de un futuro para las izquierdas, pero su futuro no será una continuación lineal de su pasado. Definir aquello que las izquierdas tienen en común equivale a responder a la pregunta: ¿qué es la izquierda? La izquierda es un conjunto de posiciones políticas que comparten el ideal de que todos los seres humanos tienen el mismo valor y constituyen el valor supremo. Este ideal es puesto en duda siempre que hay relaciones sociales de poder desigual, es decir, de dominación. En este caso, algunos individuos o grupos satisfacen algunas de sus necesidades transformando a otros individuos o grupos en medios para sus fines. El capitalismo no es la única fuente de dominación, aunque es una fuente importante.

Las diferentes formas de entender este ideal han provocado varias divisiones. Las principales han surgido de respuestas opuestas a las preguntas siguientes. ¿Puede el capitalismo ser reformado con el fin de mejorar la suerte de los dominados o esto sólo es posible más allá del capitalismo? ¿La lucha social debe ser conducida por una clase (la clase obrera) o por diferentes clases o grupos sociales? ¿Debe llevarse a cabo dentro de las instituciones democráticas o fuera de ellas? ¿El Estado, en sí mismo, es una relación de dominación o puede ser movilizado para combatir las relaciones de dominación?

Las respuestas opuestas a estas preguntas estuvieron en el origen de violentas divisiones. En nombre de la izquierda se cometieron atrocidades contra la izquierda; pero, en su conjunto, las izquierdas dominaron el siglo XX (a pesar del nazismo, el fascismo y el colonialismo) y el mundo se volvió más libre e igual gracias a ellas. Este corto siglo de todas las izquierdas terminó con la caída del Muro de Berlín. Los últimos treinta años se han caracterizado, por un lado, por una gestión de ruinas e inercias y, por el otro, por la emergencia de nuevas luchas contra la dominación, con otros actores y lenguajes que las izquierdas no pudieron entender.

Mientras tanto, libre de las izquierdas, el capitalismo volvió a mostrar su vocación antisocial. Vuelve a ser urgente reconstruir las izquierdas para evitar la barbarie. ¿Cómo recomenzar? Con la aceptación de las siguientes ideas:

1) El mundo se ha diversificado y la diversidad se ha instalado dentro de cada país. La comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental del mundo; no hay internacionalismo sin interculturalismo.

2) El capitalismo concibe la democracia como un instrumento de acumulación; si es necesario, la lleva a la irrelevancia y, si encontrara otro instrumento más eficiente, prescindiría de ella (el caso de China). La defensa de la democracia de alta intensidad es la gran bandera de las izquierdas.

3) El capitalismo es amoral y no entiende el concepto de dignidad humana; su defensa es una lucha contra el capitalismo y nunca con el capitalismo (en el capitalismo, hasta las limosnas sólo existen como relaciones públicas).

4) La experiencia del mundo muestra que hay muchas realidades no capitalistas, guiadas por la reciprocidad y el cooperativismo, a la espera de ser valoradas como el futuro dentro del presente.

5) El siglo pasado reveló que la relación de los humanos con la naturaleza es una relación de dominación contra la que hay que luchar; el crecimiento económico no es infinito.

6) La propiedad privada sólo es un bien social si es una entre varias formas de propiedad y todas están protegidas; hay bienes comunes de la humanidad (como el agua y el aire).

7) El corto siglo de las izquierdas fue suficiente para crear un espíritu igualitario entre los seres humanos que se distingue en todas las encuestas; éste es un patrimonio de las izquierdas que ellas mismas están dilapidando.

8) El capitalismo necesita de otras formas de dominación para florecer (del racismo al sexismo y la guerra) y todas deben ser combatidas.

9) El Estado es un animal extraño, mitad ángel, mitad monstruo, pero sin él muchos otros monstruos andarían sueltos, insaciables en busca de ángeles indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca.

Con estas ideas seguirán siendo varias las izquierdas, aunque ya no es probable que se maten las unas a las otras y es posible que se unan para detener la barbarie que se aproxima.

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Traducido por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas.

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal).

jueves, 25 de agosto de 2011

TRISTE AGOSTO

Qué deciros de la policía, de la Iglesia, de la modificación de la Constitución, de Somalia... Politólogos hay para todos los gustos.

Aunque Público es el diario que me merece más confianza, lo cierto es que me abruma tanta información, tanto análisis, tanta palabra, cuando ahora lo importante sería la acción, como en Chile, en Siria o en Libia, por ejemplo.

No creo en absoluto que aquí sea necesario un levantamiento violento (en realidad estoy convencida de que en España la mejor arma contra el establishmen es la que está llevando a cabo el 15M) pero reconozco que me desanima la pasividad ciudadana ante el expolio económico y democrático al que se nos está sometiendo: somos pocos los que sentimos que esto va contra todos y cada uno de nosotros - y a favor del pequeño grupo de los poderosos - y que tenemos la obligación moral de presentar una resistencia activa, cada uno en la medida de nuestras posibilidades.

Miedo, ignorancia, pereza, o todo junto, yo qué sé.



sábado, 20 de agosto de 2011

SIN COMENTARIOS

...Chavalada al paso del papamóvil...


lunes, 15 de agosto de 2011

NOVELONES DE VERANO

Nada que hacer en la playa; por lo tanto, me he ventilado los dos libros de Jo Nesbø que me llevé (muy, muy buenos), más otro de Henning Mankell (Cortafuegos: después de haber estado en Ystad y en Malmö lo leo de otra manera). Después, un nuevo "fichaje": Jens Lapidus, también sueco y el último en llegar al club de los contadores de historias negras en Escandinavia. Abogado, treintañero, guapo y con un estilo radicalmente distinto al de sus colegas, Dinero fácil, su primera novela, ya ha sido llevada al cine (por lo visto, que yo no he tenido el placer).

Iba por la mitad de la narración. Hago las maletas, recojo el apartamento, me visto, cierro el agua, la luz, doy una última ojeada... Y me dejo el puto libro en el sofá.

Seguro que lo tiene mi amigo el proveedor del vicio (alardea de tenerlo todo), pero no lo voy a ver hasta el día 17: hemos quedado para ir juntos a la manifestación contra el boato y la parafernalia que se ha montado con la visita del papa a costa de nuestros impuestos.

...Sin nada que leer soy como una vaca sin cencerro (Chus Lampreave dixit), así que ya he abierto Los puentes de Londres, de James Patterson, que me dieron el sábado con el diario Publico por el módico precio de un euro con cincuenta céntimos.

Es verano, Madrid está vacío de mi gente, lleno de peregrinos católicos y abrasado de calor, la tele está inaguantable... Menos mal que los libros siempre están ahí.

viernes, 5 de agosto de 2011

MÁS SOBRE EL 15M

Ayer cené con unos amigos de mi hijo que están metidos hasta el cuello en esa movida, y me tranquilizó comprobar que no han olvidado sus objetivos (como pretenden hacernos creer algunas informaciones), ni los acampados en Sol y el Paseo del Prado que fueron desalojados hace cuatro días estaban allí con la aprobación de la Asamblea General (que ya había votado hace semanas levantar los campamentos).

Y el motivo de la toma de las calles estos últimos cuatro días es que, al tiempo que desalojaban a los costras, se llevaron por delante el puesto de información - que sí estaba consensuado por la Asamblea - con todos los documentos que guardaban (posters, información escrita, fotografías...), material que los periódicos trataron como "basura" que habían tenido que retirar los servicios de limpieza.

Cuando terminamos de cenar se fueron hacia el Ministerio del Interior, donde les habían informado por el móvil que la policía estaba cargando... Y vaya si cargaron: las imágenes de la tv no engañan. Por más que se diga que hubo provocación, nadie ha visto una sola agresión por parte de los indignados.

No obstante, toda manifestación tiene un Cojo Manteca y su grupo de apoyo (El Cojo Manteca era un fulano que, durante la Transición, se dedicaba a reventar todos los actos reivindicativos, rompiendo con la muleta cabinas telefónicas, escaparates y lo que se pusiera a su alcance, de manera que los medios terminaban por hablar más de él que de los motivos de la manifestación, sin distinguir entre su banda y el resto)... Ayer, en lugar de romper cristales le quitaron el tricornio, la gorra o lo que llevara puesto, a un guardia civil: ese es el motivo de que la policía se liara a dar palos.

Hay que joderse, ¡Si hasta los reventadores son pacíficos ahora! (Y no es que aplauda la tontería, pero entre la acción y la reacción me parece que, en este caso, la desproporción es evidente).

En fin; como me estoy tomando las vacaciones a trozos, esta semana me voy a la playa, hasta el día 14: dos libros más de Jo Nesbø, Petirrojo y La estrella del diablo; un poco de tele, si se deja ver, y algo de internet, más que nada para estar al día de lo que pasa con el 15M.

lunes, 1 de agosto de 2011

JO NESBØ

...Hablando de Noruega, estoy leyendo Némesis, de Jo Nesbø (he tenido que llamar a mi hijo por teléfono para que me explicara cómo encontrar en el teclado esa "ø").

Novela negra, por supuesto: me estoy empapando de tal manera en los autores nórdicos de ese género que el año próximo podría dar un curso en alguna escuela de verano...

Nesbø tiene cincuenta y tantos años y una visión de la sociedad de su país bastante pesimista; retrata gente solitaria, con frecuencia demasiado bebedora, enfrascada en sus propios problemas y poco amable con el prójimo. Lo hace, sin embargo, con un estilo más literario que sus colegas suecos, o al menos yo estoy disfrutando tanto con el contenido como con el envoltorio y me veo obligada - con gusto, eso sí - a leerlo con más parsimonia.

El día 6 me voy a la playa una semanita: pienso llevarme otras dos novelas suyas, a ver si esta primera impresión se corrobora: ya os iré contando.

(Por cierto: leo en la solapa del libro que, antes de dedicarse a la literatura, este hombre era conocido en su país como músico y cantante).