Se ha extendido por internet una campaña (#contraelnegativismo) para inundar la red de noticias positivas, como una manera de contrarrestar el exceso de malas noticias que nos proporcionan amablemente los medios de comunicación.
Ni tanto, ni tan calvo: negar la existencia de un problema nunca evitó a nadie sufrir sus consecuencias. Un beso en la mejilla izquierda no hace desaparecer el dolor de la bofetada en la derecha, aunque la madurez te ayude a entender que la vida no es más que eso: una colleja por aquí, y fresas con nata de postre.
Frente al peligro, reaccionamos evaluando cuál debe ser nuestra respuesta: plantar cara, huir, negociar..., y podemos equivocarnos o acertar, pero si no reconocemos la amenaza estamos perdidos. Echar a correr puede ser lo correcto si te persigue el lobo, matar un mosquito de un manotazo es lo que procede cuando su zumbido te avisa del inminente ataque, y afrontar los problemas de comunicación con tu pareja puede salvar la relación, pero la técnica del avestruz - que es la que ha adoptado la mayor parte de la clase media que ha votado al PP y una buena parte de la que, simplemente, no ha votado - metiendo la cabeza en el agujero de las buenas noticias no parece que nos vaya a librar del lío nacional e internacional en el que estamos metidos.
Así que mi tesis resulta un híbrido: ante todo tenemos que informarnos acerca de la magnitud del problema para poder evaluar qué respuesta corresponde, a sabiendas de que se trata de un peligro para la inmensa mayoría de nosotros; por lo tanto, no estamos solos, y esa sería la buena noticia básica.
Ahora se trata de buscar soluciones entre todos, plantar cara entre todos o negociar entre todos... Y, si acaso, tomar en el terreno particular nuestra propia distancia escuchando a Mozart o emocionándonos con la ingente cantidad de información acerca de gente fantástica que hace cosas maravillosas o practicando sexo o paladeando un helado de chocolate como si fuera la última vez.
¿Escapar, aunque sólo sea mentalmente? ¿Unirse al enemigo? ¿Negar la evidencia? ¿Cerrar la puerta a los datos, y convertirnos en prisioneros de nosotros mismos?
Tenemos un problema ante el que no cabe la huida. La entrada de los cul-de-sac puede convertirse en una salida. Nosotros somos el 99%, así que asumamos que nos toca hacer nuestra parte para que juntos arrollemos a quienes nos están intentado acorralar.
martes, 26 de junio de 2012
lunes, 18 de junio de 2012
A VUELTAS CON EL CONSUMO
Me pone de los nervios ese mantra que parece estar de moda entre los socialdemócratas: "hay que reactivar el consumo".
Dicho así, parece lógico: si todos consumimos, aumenta el empleo.
Sin embargo, me parece demagógico y lo más contrario a una ideología de izquierda responsable: consumir, ¿qué? ¿coches de tropecientos caballos, productos elaborados por esclavos del Sudeste Asiático, ropa de bazar, fast food, revistas de cotilleos, corridas de toros, móviles de última generación, botox, cerezas en el mes de enero y uvas en junio?
A esos comunicadores que insisten una y otra vez en que la recesión sólo amainará con medidas que animen a los consumidores, les pediría que incluyeran un parrafito en el que señalaran que este precisamente es el momento para mentalizarnos sobre el consumo responsable, y me explico:
1º Educación. De los chiquilines y de los adultos, que falta nos hace.
2º Cultura: libros, cine, teatro, conciertos, exposiciones, idiomas...
3º Investigación: renovables, nuevas tecnologías no tóxicas para el planeta, sanidad, agricultura, alimentación... Los consumidores podemos decantarnos por productos honestos si se nos estimula convenientemente (en caso de que no estemos motivados con anterioridad), generando un feed-back entre la ciudadanía y los gestores políticos o innovadores privados. Y en España tenemos campo suficiente en este terreno, si se dedicaran los recursos necesarios.
4º Atención a las personas dependientes. Gestionando esa Ley como Dios manda, por utilizar la frase preferida de Rajoy, podrían crearse en un plis-plas más de 100.000 puestos de trabajo, en un cálculo prudente.
5º Deportes... Imaginad a gente de nuestras ciudades en bici, o yendo a las piscinas, jugando al baloncesto o al fútbol o a la petanca... Si hubiera dónde.
Y posibilidades de consumo serio que se os ocurran a vosotros.
Sé que muchas de estas actividades no podemos realizarlas cada uno por nuestro lado: es necesario que las distintas instancias del Estado inviertan en infraestructuras, trabajadores públicos, subvenciones...
Pero es que nadie habla, tampoco, de una reforma fiscal: se habla de la consolidación fiscal como la panacea, cuando quieren decir consolidación presupuestaria, esto es: no gastar más de lo que se ingresa, como si los ingresos fueran un término fijo que nadie puede variar; pero yo creo que una buena reforma fiscal, eliminando desgravaciones ofensivas, daría mucho juego con un gobierno que supiera en qué invertir lo recaudado...
...Y lo ahorrado, que también: otro día os hablaré de mi experiencia sobre cómo se despilfarra en la Administración General del Estado.
Dicho así, parece lógico: si todos consumimos, aumenta el empleo.
Sin embargo, me parece demagógico y lo más contrario a una ideología de izquierda responsable: consumir, ¿qué? ¿coches de tropecientos caballos, productos elaborados por esclavos del Sudeste Asiático, ropa de bazar, fast food, revistas de cotilleos, corridas de toros, móviles de última generación, botox, cerezas en el mes de enero y uvas en junio?
A esos comunicadores que insisten una y otra vez en que la recesión sólo amainará con medidas que animen a los consumidores, les pediría que incluyeran un parrafito en el que señalaran que este precisamente es el momento para mentalizarnos sobre el consumo responsable, y me explico:
1º Educación. De los chiquilines y de los adultos, que falta nos hace.
2º Cultura: libros, cine, teatro, conciertos, exposiciones, idiomas...
3º Investigación: renovables, nuevas tecnologías no tóxicas para el planeta, sanidad, agricultura, alimentación... Los consumidores podemos decantarnos por productos honestos si se nos estimula convenientemente (en caso de que no estemos motivados con anterioridad), generando un feed-back entre la ciudadanía y los gestores políticos o innovadores privados. Y en España tenemos campo suficiente en este terreno, si se dedicaran los recursos necesarios.
4º Atención a las personas dependientes. Gestionando esa Ley como Dios manda, por utilizar la frase preferida de Rajoy, podrían crearse en un plis-plas más de 100.000 puestos de trabajo, en un cálculo prudente.
5º Deportes... Imaginad a gente de nuestras ciudades en bici, o yendo a las piscinas, jugando al baloncesto o al fútbol o a la petanca... Si hubiera dónde.
Y posibilidades de consumo serio que se os ocurran a vosotros.
Sé que muchas de estas actividades no podemos realizarlas cada uno por nuestro lado: es necesario que las distintas instancias del Estado inviertan en infraestructuras, trabajadores públicos, subvenciones...
Pero es que nadie habla, tampoco, de una reforma fiscal: se habla de la consolidación fiscal como la panacea, cuando quieren decir consolidación presupuestaria, esto es: no gastar más de lo que se ingresa, como si los ingresos fueran un término fijo que nadie puede variar; pero yo creo que una buena reforma fiscal, eliminando desgravaciones ofensivas, daría mucho juego con un gobierno que supiera en qué invertir lo recaudado...
...Y lo ahorrado, que también: otro día os hablaré de mi experiencia sobre cómo se despilfarra en la Administración General del Estado.
miércoles, 13 de junio de 2012
BANCOS, AVARICIA Y ÉTICA
Cuando me separé tenía una cuenta corriente conjunta con mi marido: la misma que tengo hoy en día. Él maneja otra conjunta que abrió después. Han pasado veinticuatro años y así seguimos. Ninguno se mete en la del otro.
No es que seamos de esas parejas que mantienen amistad, o lo que sea: nos habremos visto una docena de veces en todo este tiempo, sin pasar de los protocolarios qué tal estás bien y tú. Cuando mi hijo (que también es suyo, afirmo, pero el "nuestro" es demasiado íntimo en estas situaciones) era pequeño, entendimos que, si a uno de nosotros le pasaba algo, nadie mejor que el otro progenitor para manejar las raquíticas finanzas que el chiquillo heredase. Y así quedó la cosa, incluso ahora, porque mi vástago no quiere meterse "en estos líos" hasta que no regrese a España.
A mi alrededor, con la crisis la gente está optando por diferentes estrategias: una, guardar el dinero debajo del colchón, como se hacía en tiempos de nuestros abuelos; otra, buscar la entidad que ofrezca mayores intereses (lagarto, lagarto...); tercera, la que te cobre menos comisiones... Sólo conozco un par de personas que se atreven - sería la cuarta opción, compatible con cualquiera de las anteriores - con la Bolsa, y una de ellas se ha arruinado ya dos veces; quinta estrategia, también compatible: Bonos del Tesoro, Deuda Pública... Invertir en ladrillo no está de moda hasta que la cosa se estabilice. Tengo una amiga que cambia de banco en cuanto ve una oferta de vajillas, teles o woks en la competencia, y así se entretiene y de paso acumula regalos para bodas y comuniones. A mí me aburre andar de acá para allá para ganar diez euros: prefiero ahorrarlos no comprando gilipolleces. (otro día haré un post sobre las mil y una manera de gastar a lo tonto, incluídas las mías propias).
Esta larga introducción viene a cuento de explicar mi indolencia en cuestiones bancarias. Había oído hablar de la Banca Ética pero se me hacía un coñazo eso de no tener un cajero en cada esquina y una sucursal al ladito de casa; pero Internet ha supuesto un antes y después, de modo que, con la lentitud que me caracteriza en estos asuntos, he ido madurando la idea y voy a pasar mis dineros a Triodos, un banco pequeñito pero transparente, tanto en lo que se refiere a quién y en qué condiciones invierte los euros de sus clientes como en cuanto a los sueldos que cobra toda la plantilla.
Quizá peque de ingenua, pero al menos con éste no tendré mala conciencia.
No es que seamos de esas parejas que mantienen amistad, o lo que sea: nos habremos visto una docena de veces en todo este tiempo, sin pasar de los protocolarios qué tal estás bien y tú. Cuando mi hijo (que también es suyo, afirmo, pero el "nuestro" es demasiado íntimo en estas situaciones) era pequeño, entendimos que, si a uno de nosotros le pasaba algo, nadie mejor que el otro progenitor para manejar las raquíticas finanzas que el chiquillo heredase. Y así quedó la cosa, incluso ahora, porque mi vástago no quiere meterse "en estos líos" hasta que no regrese a España.
A mi alrededor, con la crisis la gente está optando por diferentes estrategias: una, guardar el dinero debajo del colchón, como se hacía en tiempos de nuestros abuelos; otra, buscar la entidad que ofrezca mayores intereses (lagarto, lagarto...); tercera, la que te cobre menos comisiones... Sólo conozco un par de personas que se atreven - sería la cuarta opción, compatible con cualquiera de las anteriores - con la Bolsa, y una de ellas se ha arruinado ya dos veces; quinta estrategia, también compatible: Bonos del Tesoro, Deuda Pública... Invertir en ladrillo no está de moda hasta que la cosa se estabilice. Tengo una amiga que cambia de banco en cuanto ve una oferta de vajillas, teles o woks en la competencia, y así se entretiene y de paso acumula regalos para bodas y comuniones. A mí me aburre andar de acá para allá para ganar diez euros: prefiero ahorrarlos no comprando gilipolleces. (otro día haré un post sobre las mil y una manera de gastar a lo tonto, incluídas las mías propias).
Esta larga introducción viene a cuento de explicar mi indolencia en cuestiones bancarias. Había oído hablar de la Banca Ética pero se me hacía un coñazo eso de no tener un cajero en cada esquina y una sucursal al ladito de casa; pero Internet ha supuesto un antes y después, de modo que, con la lentitud que me caracteriza en estos asuntos, he ido madurando la idea y voy a pasar mis dineros a Triodos, un banco pequeñito pero transparente, tanto en lo que se refiere a quién y en qué condiciones invierte los euros de sus clientes como en cuanto a los sueldos que cobra toda la plantilla.
Quizá peque de ingenua, pero al menos con éste no tendré mala conciencia.
jueves, 7 de junio de 2012
LOS DE EL MUNDO TODAY
En el post anterior mencioné de pasada "El Mundo Today", una página de noticias falsas que presumiblemente sólo entendamos los españoles, porque está íntimamente relacionada con el humor surrealista que arranca de Jardiel Poncela, continúa con Mihura, Tono, La Codorniz, Buñuel y Berlanga en el cine, Gila, Faemino y Cansado y un largo etcétera de autores -si: autores- que han sabido poner del revés este país y sus circunstancias para hacernos reir con los pies en la tierra.
Son veinteañeros, irrespetuosos (como todo humorista que se precie) y no están al alcance de mentalidades estrechas (no sería la primera vez que un incauto les reprocha su falta de rigor periodístico, y les han acusado de homófobos, xenófobos, etc. ), pero están arrasando, y en su éxito tiene mucho que ver la posibilidad de que los lectores puedan comentar las noticias, muchas veces con la misma carga envenenada e hilarante.
Aquí tenéis alguno de sus titulares:
El Gobierno retira el videojuego "Diablo III" porque es muy difícil para los españoles.
Descubre que es musulmán por unos análisis.
Intentan cuadrar el inicio de la Eurocopa con las vacaciones de un señor.
Rodrigo Rato, dispuesto a renunciar a sus 24.000 puntos Movistar.
Dejan una película porno a la mitad porque la actriz resultaba poco creíble como profesora.
Y aquí os dejo el enlace, por si os queréis pasar (no llevo comisión, que conste).
http://www.elmundotoday.com/
Son veinteañeros, irrespetuosos (como todo humorista que se precie) y no están al alcance de mentalidades estrechas (no sería la primera vez que un incauto les reprocha su falta de rigor periodístico, y les han acusado de homófobos, xenófobos, etc. ), pero están arrasando, y en su éxito tiene mucho que ver la posibilidad de que los lectores puedan comentar las noticias, muchas veces con la misma carga envenenada e hilarante.
Aquí tenéis alguno de sus titulares:
El Gobierno retira el videojuego "Diablo III" porque es muy difícil para los españoles.
Descubre que es musulmán por unos análisis.
Intentan cuadrar el inicio de la Eurocopa con las vacaciones de un señor.
Rodrigo Rato, dispuesto a renunciar a sus 24.000 puntos Movistar.
Dejan una película porno a la mitad porque la actriz resultaba poco creíble como profesora.
Y aquí os dejo el enlace, por si os queréis pasar (no llevo comisión, que conste).
http://www.elmundotoday.com/
viernes, 1 de junio de 2012
RESISTIRÉ...
Los fines de semana televisivos tienen para mí un inconveniente: El Intermedio, de El Gran Wyoming, descansa.
De lunes a jueves, me siento a las nueve y media de la noche delante de la pantalla chica, dispuesta a seguir la consigna el programa: ("Ya conoces las noticias; ahora te contaremos la verdad"). Y a reirme. Es un alto porcentaje de mi ración diaria de carcajadas que, sumado a la lectura en Internet de El Mundo Today (comentarios incluidos), me ayuda a mantener la presión arterial y el colesterol en cifras envidiables a mi edad. Lo peor: como el programa comienza a las nueve y media y dura una hora, a veces tengo que elegir entre perderme el principio de la peli que quiero ver - las escasas ocasiones en que ponen algo decente y que no haya visto anteriormente - o abandonar La Sexta en los anuncios...
Tanto tiempo encerrada en casa a cuenta de la lumbalgia me está permitiendo descubrir alguna que otra perla televisiva, pero tengo que reconocer que, por mucho interés informativo, cultural o de entretenimiento que ofrezcan, ninguno ha conseguido que le sea tan fiel como a Wyoming, pero os relaciono alguno, por si os pica la curiosidad:
- La Noche en 24 Horas (Canal 24 Horas de TVE), a las 22.30
- Los desayunos de TVE (Lo suelo ver en la reedición de mediodía en el Canal 24 Horas)
- Al Rojo Vivo (en La Sexta, a mediodía, antes del informativo de las 14.00)
- Las pelis de La Sexta 3 (cuando no las he visto)
Y os dejo un vídeo que me parece resume el espíritu de mi programa favorito:
De lunes a jueves, me siento a las nueve y media de la noche delante de la pantalla chica, dispuesta a seguir la consigna el programa: ("Ya conoces las noticias; ahora te contaremos la verdad"). Y a reirme. Es un alto porcentaje de mi ración diaria de carcajadas que, sumado a la lectura en Internet de El Mundo Today (comentarios incluidos), me ayuda a mantener la presión arterial y el colesterol en cifras envidiables a mi edad. Lo peor: como el programa comienza a las nueve y media y dura una hora, a veces tengo que elegir entre perderme el principio de la peli que quiero ver - las escasas ocasiones en que ponen algo decente y que no haya visto anteriormente - o abandonar La Sexta en los anuncios...
Tanto tiempo encerrada en casa a cuenta de la lumbalgia me está permitiendo descubrir alguna que otra perla televisiva, pero tengo que reconocer que, por mucho interés informativo, cultural o de entretenimiento que ofrezcan, ninguno ha conseguido que le sea tan fiel como a Wyoming, pero os relaciono alguno, por si os pica la curiosidad:
- La Noche en 24 Horas (Canal 24 Horas de TVE), a las 22.30
- Los desayunos de TVE (Lo suelo ver en la reedición de mediodía en el Canal 24 Horas)
- Al Rojo Vivo (en La Sexta, a mediodía, antes del informativo de las 14.00)
- Las pelis de La Sexta 3 (cuando no las he visto)
Y os dejo un vídeo que me parece resume el espíritu de mi programa favorito:
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