Cuando viajas no vivo. Me paraliza el entendimiento la idea de que quizá no vuelva a verte. Se me llena la cabeza de malos presentimientos.
Peligro, peligro.
No son celos. No es la necesidad de verte, que también. Es el miedo exacerbado a que ciertas seguridades de mi vida desaparezcan: tu estar en el mundo, tu presencia cerca de mi, tu mirada. El temor me desarbola.
Está también el deseo, que se aterra ante la posibilidad de no verse colmado nunca más. Evoco instantes concretos - un abrazo en el coche aquel día, mis manos enredadas en el vello canoso de tu pubis - y enloquezco de miedo a que hayan sido los últimos.
A veces, la incertidumbre me empuja a masturbarme para obtener un orgasmo cansino que me aletarga durante unos minutos, pero pronto regresa una ansiedad morbosa, incontrolable, estúpida e inútil, aunque fruto amargo de la experiencia:
Peligro, peligro.
El azar puede vengarse de nosotros.
sábado, 29 de diciembre de 2007
martes, 25 de diciembre de 2007
PALABRAS
Te divierte hablar de sexo conmigo o, mejor dicho, que te hable de sexo. Se te pone la mirada ambivalente: escuchar te excita, y te dan ganas de comerme, pero si me comes yo paro de hablar, lo cual sólo te interesa llegados a cierto punto. Mientras tanto, me tiras de la lengua para que te cuente cómo ha sido un orgasmo determinado, y por qué un día no me apetece lo que el día anterior me enloqueció, o qué diferencia encuentro entre follar por la mañana, por la tarde o por la noche...
Esas conversaciones hacen que me sienta una Sherezade madura y algo de vuelta, que ya le ha perdido el miedo al sultán y se dedica a desvelarle los secretos que las mujeres ocultamos hasta encontrar el acompañante adecuado para sus juegos.
Con todo, soy víctima del temor: ¿qué harías tú si de pronto desapareciera el sexo verbal entre nosotros, si mi elocuencia se apagara y dejase de narrarte el placer que me produce este milagro nada divino que obramos cuando estamos juntos?
Sé qué responderías: que eso no podrá ser nunca, porque tendría que cambiar mucho para callarme cuando me preguntas - cuando me pregunta alguien sobre cualquier cosa, rectificarías sobre la marcha - y a estas alturas ya es difícil...
Esas conversaciones hacen que me sienta una Sherezade madura y algo de vuelta, que ya le ha perdido el miedo al sultán y se dedica a desvelarle los secretos que las mujeres ocultamos hasta encontrar el acompañante adecuado para sus juegos.
Con todo, soy víctima del temor: ¿qué harías tú si de pronto desapareciera el sexo verbal entre nosotros, si mi elocuencia se apagara y dejase de narrarte el placer que me produce este milagro nada divino que obramos cuando estamos juntos?
Sé qué responderías: que eso no podrá ser nunca, porque tendría que cambiar mucho para callarme cuando me preguntas - cuando me pregunta alguien sobre cualquier cosa, rectificarías sobre la marcha - y a estas alturas ya es difícil...
jueves, 20 de diciembre de 2007
SÉ QUE...
Te gusta que nos acariciemos ante el espejo para ver cómo voy moldeando mi cuerpo al tuyo hasta encontrar lo que busco.
Te emborrachan los gemidos que trato de ahogar cuando me conduces a ese encadenamiento de orgasmos que siempre me sorprenden cuando sacuden mi cuerpo avaricioso.
A veces te apetece beber de mi coño mientras comes: lo leo en tus ojos ávidos.
Te dejas hipnotizar por mis uñas mientras recorren tu espalda, obvian las nalgas para alcanzar los muslos y bajan a lo largo de tus piernas hasta los tobillos. Para cuando envuelvo tus pies con mis manos y araño suavemente cada dedo has caído ya hace rato en un trance del que habré de obligarte a salir lamiendo imperativamente tu culo.
Te mueres por que tatúe maldades en tu glande usando los dedos como cincel y la saliva como pigmento.
Un placer continuado te paraliza cuando no quieres correrte todavía...
...Y más cosas que me callo.
Te emborrachan los gemidos que trato de ahogar cuando me conduces a ese encadenamiento de orgasmos que siempre me sorprenden cuando sacuden mi cuerpo avaricioso.
A veces te apetece beber de mi coño mientras comes: lo leo en tus ojos ávidos.
Te dejas hipnotizar por mis uñas mientras recorren tu espalda, obvian las nalgas para alcanzar los muslos y bajan a lo largo de tus piernas hasta los tobillos. Para cuando envuelvo tus pies con mis manos y araño suavemente cada dedo has caído ya hace rato en un trance del que habré de obligarte a salir lamiendo imperativamente tu culo.
Te mueres por que tatúe maldades en tu glande usando los dedos como cincel y la saliva como pigmento.
Un placer continuado te paraliza cuando no quieres correrte todavía...
...Y más cosas que me callo.
domingo, 16 de diciembre de 2007
ATAVISMOS
Ayer estabas mandón. Llegamos a mi casa casi a la vez, y me pillaste por la fuerza, llevándome de un lado a otro mientras me arrancabas orgasmos en el baño y en el pasillo, sin hacer caso de mis protestas dejaquemequitelasbotas, nomehelavadolosdientes, esperaquemedesnude... A estas alturas, sabes cuándo las palabras que digo contradicen mi actitud y puedes saltarte los prolegómenos.
No prodigas esa faceta tuya de macho dominante, y está bien que así sea; pero, de cuando en cuando, me divierte que hagas valer tu mayor tamaño y, por mi parte, representar el papel de hembra débil a merced de tu capricho.
(Evidentemente, es un resto atávico que guardamos escondido entre los pliegues de nuestra educación; de lo contrario, ¿por qué, si ya no se trata de procrear ni defender a una inexistente prole contra las fieras o el enemigo, me gusta que seas más alto, más grande, y más fuerte que yo?)
No prodigas esa faceta tuya de macho dominante, y está bien que así sea; pero, de cuando en cuando, me divierte que hagas valer tu mayor tamaño y, por mi parte, representar el papel de hembra débil a merced de tu capricho.
(Evidentemente, es un resto atávico que guardamos escondido entre los pliegues de nuestra educación; de lo contrario, ¿por qué, si ya no se trata de procrear ni defender a una inexistente prole contra las fieras o el enemigo, me gusta que seas más alto, más grande, y más fuerte que yo?)
martes, 11 de diciembre de 2007
CREPÚSCULO
Alguna vez, durante esos momentos dulces de caricias sin prisa, me traspasa la certeza de que serás mi último amor; entonces necesito saturarme de ti y aplasto el rostro contra tu cuello: desde ahí percibo tu olor, escucho tu respiración, siento la suavidad de la barba, paladeo con la lengua el sabor y la temperatura de la piel y dejo que mi cuerpo se restriegue contra el tuyo siguiendo el compás de tu sangre en la yugular, hasta que cualquier idea, cualquier pensamiento, quedan ahogados en un vértigo de sensaciones placenteras.
Entiendes o no mi arrebato, pero me abrazas inmensamente antes de besarme en los labios y voy sintiendo cómo la ternura deviene sensualidad: cambia la presión de tus manos sobre mi piel, cambia el recorrido de tus caricias y tu ritmo cardíaco se acelera. Me excita tanto ver cómo te calientas como saber que soy yo la causa de esa incipiente erección.
Follemos, amor, para celebrar que estamos vivos. Disfrutemos este presente de indicativo con que nos encontramos cada día.
Entiendes o no mi arrebato, pero me abrazas inmensamente antes de besarme en los labios y voy sintiendo cómo la ternura deviene sensualidad: cambia la presión de tus manos sobre mi piel, cambia el recorrido de tus caricias y tu ritmo cardíaco se acelera. Me excita tanto ver cómo te calientas como saber que soy yo la causa de esa incipiente erección.
Follemos, amor, para celebrar que estamos vivos. Disfrutemos este presente de indicativo con que nos encontramos cada día.
viernes, 7 de diciembre de 2007
TU BOCA
(Borré este post por error, así que lo recupero para quien no lo haya leído).
… Tu boca paladeando mi coño consigue que emerja de nuevo la tensión sexual, y el roce de tu barba pone un contrapunto ligeramente áspero a la exquisita blandura de esa lengua insistente, ávida pero suavísima, glotona exploradora de mis rincones, firme y segura en la búsqueda de respuesta, merodeando por los alrededores del clítoris, señalando a tus dedos el camino hacia la entrada vaginal.
Acaricio tu espalda o tu culo, quizá tu pene si está al alcance de mi mano sin necesidad de mayor esfuerzo, pero sobre todo disfruto de tu aliento entre mis piernas, y mi atención no puede dispersarse: ahí está todo lo que me interesa de este mundo en ese momento. Chupeteas con astucia y adivino por dónde se acerca un placer semoviente y espeso, e intento esquivarlo para alargar este estado de espera gozosa, disfrutar hasta el límite el recorrido laberíntico de tu lengua, hasta que me rindo y definitivamente vuelco mi pubis para que se deslice hacia afuera, lento y ardiente, un orgasmo de mermelada de naranja con jengibre.
Continúas devorándome concienzudamente, pero ahora quiero besar tu boca sazonada con mis jugos.
… Tu boca paladeando mi coño consigue que emerja de nuevo la tensión sexual, y el roce de tu barba pone un contrapunto ligeramente áspero a la exquisita blandura de esa lengua insistente, ávida pero suavísima, glotona exploradora de mis rincones, firme y segura en la búsqueda de respuesta, merodeando por los alrededores del clítoris, señalando a tus dedos el camino hacia la entrada vaginal.
Acaricio tu espalda o tu culo, quizá tu pene si está al alcance de mi mano sin necesidad de mayor esfuerzo, pero sobre todo disfruto de tu aliento entre mis piernas, y mi atención no puede dispersarse: ahí está todo lo que me interesa de este mundo en ese momento. Chupeteas con astucia y adivino por dónde se acerca un placer semoviente y espeso, e intento esquivarlo para alargar este estado de espera gozosa, disfrutar hasta el límite el recorrido laberíntico de tu lengua, hasta que me rindo y definitivamente vuelco mi pubis para que se deslice hacia afuera, lento y ardiente, un orgasmo de mermelada de naranja con jengibre.
Continúas devorándome concienzudamente, pero ahora quiero besar tu boca sazonada con mis jugos.
sábado, 1 de diciembre de 2007
ME GUSTA
Ser la amante que espera impaciente tu llegada.
Ponerme puta, permitiendo que utilices mi cuerpo para tu placer: ya me cobraré en especie.
Interpretar a la mujer fatal, haciéndome desear sin dejar que adivines cuánto me excitas.
Sentirme algo efebo cuando te ofrezco mi culo para que lo beses y un poco lesbiana si te busco los pezones.
Preguntarme si no soy un poco guarra cuando aspiro hambrienta el olor de tus ingles.
Ser amiga mientras me cuentas y yo te besuqueo.
Saber que soy mera vida mientras me corro interminablemente.
Encarnar junto a ti a la hembra en sentido estricto."
Ponerme puta, permitiendo que utilices mi cuerpo para tu placer: ya me cobraré en especie.
Interpretar a la mujer fatal, haciéndome desear sin dejar que adivines cuánto me excitas.
Sentirme algo efebo cuando te ofrezco mi culo para que lo beses y un poco lesbiana si te busco los pezones.
Preguntarme si no soy un poco guarra cuando aspiro hambrienta el olor de tus ingles.
Ser amiga mientras me cuentas y yo te besuqueo.
Saber que soy mera vida mientras me corro interminablemente.
Encarnar junto a ti a la hembra en sentido estricto."
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