domingo, 30 de marzo de 2008

INTERIORES

Frente al cadáver, Ella recuerda que ése fue el primer hombre con quien engañó a su marido.

El esposo cae en la cuenta de que con el amigo muerto tuvo - hace ya décadas - su primera relación homosexual.

Los demás, cuando les saludan, sienten que están ante una de las parejas más unidas que conocen.

lunes, 24 de marzo de 2008

DEL AMOR

Amas a aquellos que te aportan lo que sientes que nadie más puede darte.

(Salvo a los hijos, a quienes amas porque tú les entregas lo que crees que nadie más puede ofrecerles).

Actualización: hablo del amor a los amigos, también.

lunes, 17 de marzo de 2008

HISTORIA EDIFICANTE

Cuando cumplí los ocho estaba enamorada de Rafa, el hijo del tabernero, que como mucho tendría uno o dos años más que yo. Era un secreto absoluto, lo cual, entonces, significaba que no había trascendido al mundo de los mayores, ni siquiera a mis hermanas.

Un día me preguntó si quería ser su novia. No había terminado de tartamudear que sí, maravillada de que el destino me ofreciera semejante regalo, cuando me hizo la primera proposición deshonesta de mi vida:

- Vamos a la azotea.

La azotea estaba prohibida. Le seguí sin dudarlo.

Esperaba un beso, un abrazo, no sé lo que esperaba. Rafa desabrochó la bragueta de su pantalón y se sacó su cosita:

-
Como ya somos novios, tienes que chupármela.

Perplejidad. Miré aquella lombriz de un rosa pálido con la mente en blanco. Lombriz, manos de Rafa sujetando la lombriz, Rafa diciendo un imperativo venga, chúpamela, y el calor inmisericorde de la hora de la siesta. Su pantalón era de un dril oscuro.

Desde luego que no iba a meterme aquel gusano en la boca.

El sábado fui a confesarme.

- Ave María Purísima

- Sin pecado concebida

- Padre, me acuso de haber tenido novio y...

- ¿Tú, mocosa?

A través de la rejilla del confesionario vi cómo el coadjutor disimulaba la risa con una tos mal fingida. La humillación fue tan cruel que no terminé de narrarle la historia; continué con los clásicos he mentido y he desobedecido a mi madre etcétera etcétera y si padre, prometo no volver a pecar.

Y al día siguiente comulgué sacrílegamente: las monjas vigilaban que todas y cada una de nosotras cumpliéramos con el sacramento, y a ver quién era la guapa que se lo saltaba.

No recuerdo haber vuelto a confesar que le había visto la pilila a un mocito.

(Moraleja primera: Nunca digas de este agua no beberé, que luego te haces mayor y la cosa cambia...

Moraleja segunda: si un cura se ríe de tus pecados, no sirve como confesor.

Moraleja tercera: cuando tengas a una monja tomando nota de tus actos, mantén el tipo a toda costa).


jueves, 13 de marzo de 2008

MARZO DE 1960

De pronto me he encontrado releyendo mis diarios (tengo exactamente 27 volúmenes en distintos formatos). Os transcribo - tal cual, lo juro con toda solemnidad - una página escrita en marzo del 60, quinceañera perdida.

"A
cabo de ver "El diario de Ana Frank". Bueno: el caso es que venía pensando muchas cosas a las que ahora no sé dar forma.

En primer lugar: Ana era judía, pero murió mártir de su religión ¿Estará en el Cielo?, a mí me parece que se lo merecía, porque era buena, aunque no beata. Dios tiene que tenerla consigo. Y como a ella, a todas las personas bondadosas que se mueran, aunque no sean católicas, aunque no hayan conocido la verdadera religión. No quisiera caer en ninguna herejía, pero me parece de justicia. Y Dios es Justicia.

Cuando pienso que, a veces, me considero infeliz porque no puedo hacer todo lo que quiero, me da vergüenza. Ana, a pesar de haber estado encerrada dos años entre aquellas tablas, a pesar de tener que oír continuamente todo aquel desbarajuste de riñas, bombardeos y niños jugando en la calle, sin poder salir a dar rienda suelta a su alma, todavía tenía ánimos para decir: "En el fondo todavía creo que las personas son buenas " ¡Cuando yo pienso que el mundo es injusto porque me han suspendido, o porque me censuran por salir con A. siendo tan joven, o por tonterías mayores!
Cuando mamá me regañe, como lo está haciendo ahora ("Creí que tenías prisa por acostarte, seguramente eso no tendrás tiempo a hacer eso mañana") Pensaré que Ana no hubiera podido remediarlo saliendo al pasillo, o yendo al Retiro de Amsterdam con Peter, como yo hago con A.

Ana personifica los quince años. también a mí me hubiera gustado ser actriz de cine, bailarina, escritora ¡Con tal de salir de la vulgaridad! Me molesta ser vulgar, me ha molestado siempre. Cuando sueño despierta, siempre me convierto en una gran artista o una gran escritora. Si: ser una escritora de la que hablase todo el mundo, pero que todo eso fuera ahora, a los quince años: "Joven escritora española escribe la novela del año" Se titularía... No sé qué título tendría, pero llevaría consigo un mensaje pidiendo a los mayores comprensión para los jóvenes, a los jóvenes comprensión para los mayores, y a todos en general, Amor, mucho Amor.

Si la gente se amase, no habría cada día tantas Ana Frank de todas las edades y razas. Hoy les toca a las niñas negras: ayer fue a las judías alemanas ¡Quién sabe si mañana no será a las católicas españolas!

No sé qué haré con mi diario cuando lo termine: probablemente, lo guardaré entre los cuadernos de autógrafos, para leerlo cada vez que limpie mi cajón, o quizás me serviré de él para recoger notas para alguno de mis futuros libros, o se lo leeré a mis hijas el día que Dios me las haya querido dar... Pero me hubiese gustado que hiciera tanto bien a la Humanidad como estoy segura de que lo ha hecho el de Ana".

Ahí queda eso.

jueves, 6 de marzo de 2008

LAMENTÁNDOLO MUCHO...

Este ha sido un experimento para-literario fallido. Imaginé que tendría interés relatar lo que una mujer puede disfrutar del sexo y del amor, dada la fama que tenemos de victimistas. Ahora no me gusta cómo está quedando, y doy la razón a quienes me critican que no hay unos personajes y una trama que enganchen, sólo un lenguaje procaz para describir una sucesión de escenas que no conducen a ninguna parte.

Toda historia de amor - y ésta es una formidable historia de amor real que no he sabido contar - tiene un final. Creo que es mejor que Humo haya muerto el día de su cumpleaños. Quizá un ictus cerebral: algo indoloro, inesperado y fulminante. No hubo entierro, porque ella había pedido que se donara su cuerpo a la Facultad de Medicina de la Complutense.

Ya está.


Gracias en su nombre a todos los que os habéis pasado por aquí.

Un saludo,

Benjuí

(De momento, no voy a cerrar esta bitácora, pero no sé de qué tratará en el futuro).