domingo, 14 de marzo de 2010

SUBASTAS DE ÓRGANOS PARA TRASPLANTES

Hoy he leído en "El País" que en China se pueden comprar órganos procedentes, en el mejor de los casos, de presos (de conciencia, políticos, comunes...) ejecutados. Si me ha escandalizado que un hombre contara cómo fue su experiencia de compra - no se puede, no se debe llamar de otra manera - de un hígado para reponer el suyo por 130.000 euros de nada, ya que en España se le había denegado la inscripción en lista de espera por no cumplir el protocolo (no se explican los motivos), más me ha escandalizado que entre el treinta y el cuarenta por ciento de los comentarios justificaran su acción basándose en "el instinto de supervivencia".

Joder con el "instinto de supervivencia" de los que tienen pasta.

Un último detalle: el susodicho relata cómo, la misma mañana para la que estaba fijada la operación, le pidieron 10.000 euros más porque había otra persona interesada dispuesta a subir la puja.

El trasplantado del reportaje debe tener poca imaginación, porque de lo contrario le será muy difícil evitar preguntarse, durante lo que le resta de vida, si su hígado nuevo pertenecía a un asesino, a un luchador por las libertades o a un muchacho raptado y asesinado con el fin de servir en bandeja sus órganos a los turistas del trasplante.

Al parecer, se está preparando una ley para tipificar como delito la compra de órganos, aunque sea fuera de nuestras fronteras. Así debe ser: el avance de la Humanidad, creo, sólo se produce a partir de una ética colectiva plasmada en leyes que todos debamos acatar, incluso aquellos que, por "instinto de supervivencia" estén dispuestos a justificar lo injustificable.

1 comentario:

Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario dijo...

Humo:
Supongo que la conducta del transplantado y de los médicos que lo atendieron debe ser ilegal en China, pero bueno: las leyes, cuando no se parecen, son iguales... el punto está en la voluntad para hacerlas cumplir. Creo que la lucha contra lo que viene de China, si alguna vez empezó, ya la perdimos. Yo, he pensado en comprar un auto chino (que están muy buenos) aunque por su precio no cuesta imaginar que en algún eslabón de la cadena productiva ha habido trabajo esclavo. Ya veré cómo lidio con mi mala conciencia y hago a un lado la consecuencia, que en mi primera y segunda juventud (voy en la tercera) me dejó en la ruina.
Un beso.