viernes, 7 de mayo de 2010

CÓMO SOMOS...

La historia es cierta, le ha ocurrido a un amigo de mi amigo:

Eran dos parejas íntimas. Salían juntos a todas partes y esas cosas. Veraneaban juntos. Cuando ya estaban en los cincuenta y tantos, Una le dijo al marido de la Otra:

- Que sepas que estoy enamorada de tu mujer y te la voy a quitar.

Él pensó que era una manera de decir que tenía una mujer estupenda.

Al año siguiente, cuando llegaron al apartamento de la playa, Una se encaró de nuevo con Él:

- No quiero que durmáis en la misma habitación: tu mujer tiene una semana para elegir entre tú y yo, pero mientras se decide no soporto que compartáis cama ante mis narices.

Esta vez se lo creyó, a su pesar, y fue a hablar con la que, por el momento, era su esposa; ella le confirmó que llevaba meses liada con su amiga.

-Y, ¿qué piensas hacer?

Acertó en su presentimiento:

- Me voy con ella en cuanto volvamos a Madrid.

El cuarto en discordia no sabía nada. Esa noche las dos (¿?) parejas tuvieron una conversación muy civilizada y acordaron quedarse en la playa para no estropear las vacaciones a los chicos.

Ahora, siete meses después, las cosas están como sigue:

la Una y la Otra se han ido a vivir juntas, con los seis (¡seis!) hijos comunes. Él ha alquilado un chalé junto al de la nueva pareja, para ver más a menudo a sus hijas adolescentes porque éstas, haciendo una gran concesión, dijeron que sólo accedían a comer con su padre uno de cada dos sábados. El otro padre y esposo se fue a vivir con su amante de toda la vida.

Lo único que le consuela al abandonado, según mi amigo, es que, al menos ¡ella no le ha dejado por otro!

4 comentarios:

Joseph Cartaphilus dijo...

Definitivamente somos un animal curioso. Y bastante tonto.

Ahora civilizados, un rato....

Markesa Merteuil dijo...

El que no se consuela es porque no quiere.

Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario dijo...

Sólo ayer recordaba y refería esta historia:

Visitaba a una amiga que moraba en un caserón junto a su abuela, dos primos y las respectivas esposas e hijos de éstos.
Me presentó mi amiga al primer primo y su esposa, luego a la otra pareja. Luego a los hijos. Todo bien, pero creí haber entendido mal cuando uno de los niños le decía mamá a la esposa del otro... Ah, es que te explico: hace poco ella se enamoró del Uno y, al hacerlo público, "provocó" a los otros dos y, luego de amagues de golpes y abandonos, decidieron todos seguir viviendo juntos, con el menor gasto de energía posible: Uno y Otro intercambiaron habitaciones, arrastrando sus respectivas maletas por un pasillo de no más de veinte metros de largo.

Noemí Pastor dijo...

Yo también conozco un caso parecido. Dos parejas heterosexuales amigas de toda la vida de andar siempre juntas. Con cincuenta y tantos tacos, las señoras se lían entre sí y se van a vivir juntas. Una de ellas era ama de casa y a esa edad se sacó una oposición y ahora trabaja de funcionaria.
Moraleja: nunca es tarde para enderezar la vida.