Todo lo dejo para noviembre: dejar de fumar, hacer tai chi, acudir a los sitios andando o en autobús... Aunque de vez en cuando ensayo a romper papeles antiguos, mirar revistas de decoración para la urgente rehabilitación de mi apartamento, llamar a antiguas amigas, o faltar al trabajo sin más motivo que una pereza y una ausencia de interés irresistibles.
También imagino cómo será el libro que irremediablemente habré de empezar.
Las jubiladas que conozco me dan grima: o cuidan nietos, o están todo el día de médicos, o tienen suficiente dinero - y energía - como para enlazar un viaje con otro. Y ninguna de las tres alternativas me parece aplicable a mi situación.
Nietos, no tengo. Consultas médicas, las necesarias. Los viajes han de hacerse con tino: pocos y escogidos...
Pero me apetece contaros este compás de espera: a ver si aguantamos el tirón, vosotros y yo.
Hoy, claro, veré el partido.
También imagino cómo será el libro que irremediablemente habré de empezar.
Las jubiladas que conozco me dan grima: o cuidan nietos, o están todo el día de médicos, o tienen suficiente dinero - y energía - como para enlazar un viaje con otro. Y ninguna de las tres alternativas me parece aplicable a mi situación.
Nietos, no tengo. Consultas médicas, las necesarias. Los viajes han de hacerse con tino: pocos y escogidos...
Pero me apetece contaros este compás de espera: a ver si aguantamos el tirón, vosotros y yo.
Hoy, claro, veré el partido.
3 comentarios:
· Es todo un placer ver que sigues por aquí.
Muy buena reflexión... ese aspecto sobre jubilados que cuidan sus nietos... ¿son las necesidades de sus hijos las que mandan, o simplemente un secuestro? Debe ser triste llegar a esas edades para repetir la historia y no crear historias nuevas.
· un brindis por los viejos tiempos.
CR & LMA
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Por si te sirve de algo, te diré que te comprendo perfectamente.
Hola, sé que me meto donde no me llaman, pero por favor, tai-chi no, por favor.
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