lunes, 20 de febrero de 2012

AQUÍ Y AHORA

Os supongo informados de todo lo que está ocurriendo en España ahora mismo: una brutal regresión a tiempos que los trabajadores creíamos superados.

La sanidad y la educación públicas, la justicia, los derechos laborales, la libertad de expresión, los servicios sociales, están sucumbiendo ante el miedo de que todo vaya a peor.

Y va a ir a peor, lo sabemos. Pero me sorprende la enorme variedad de justificaciones personales que se inventan muchas personas que conozco para no hacer absolutamente nada: soy viejo, tengo hijos pequeños, mi trabajo no me lo permite, los sindicatos son unos traidores, yo ya he cumplido en su momento, protestar es inútil, todos los políticos son iguales, la gente es muy vaga, los funcionarios son unos parásitos, no quiero meterme en líos, la política es una mierda, este país no tiene arreglo...

Esto es lo que verdaderamente me desalienta.

Aunque durante la Transición tampoco la mayoría se implicó (para qué vamos a engañarnos), y algún paso hacia adelante dimos.

(Puede que lo de hoy en Valencia despabile a algunos, y sumando, sumando...)

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