sábado, 23 de enero de 2010

SABER ELEGIR

Recuerdo un libro de Carmen Alborch: ”Solas”.

Creo que ya no estamos tan desamparadas frente al patriarcado, el machismo y el paternalismo, ni social ni legalmente: por eso tantas muertes por parte de quien se siente frustrado por unos cambios irreversibles, y no sabe entender que amar no es poseer ni dominar ni controlar ni acusar ni empequeñecer ni insultar ni acusar sin motivo o por razones espurias.

Muchas mujeres preferimos la soledad a la esclavitud disfrazada de emparejamiento, y es duro, pero a diario tenemos ocasión de comprobar que el camino que hemos elegido no es el más peligroso para nuestra integridad física y moral. Hombres hay que no pretenden ser nuestros dueños, pero a veces las emociones nos engañan, y es difícil distinguir entre quien quiere compartir un proyecto de vida y quien simplemente se empeña - a costa de lo que sea, maltrato incluido - en incorporarnos al suyo.

(Todo lo cual no quiere decir que no me haya enamorado varias veces y que algunos de los momentos más hermosos de mi vida hayan sucedido en compañía de un hombre al que amaba, pero razón y emoción a veces van por distintos caminos y, cuando es necesario elegir, es la cabeza la que debe dirigir el cotarro).

5 comentarios:

Markesa Merteuil dijo...

Es difícil discernir, claro. Pero no por miedo a una gastritis que puede llegar o no vas a dejar de comer ostras, ¿no? De vez en cuando no está mal aquello de arriesgarse. Siempre y cuando lo hagamos con la cabeza y no sólo con las pulsiones.

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo. El ampor es un subproducto químico. Un engaño del cerebro y las hormonas para que nos dejemos reproducir. Pero también llena nuestra existencia y la carga de significado, porque me niego a pensar que el sentido de la vida es ir de 8 a 4 y hacer que mi jefe obtenga más ganancias en Bolsa.

Uno dijo...

Me adhiero al comentario de la señora Markesa.
Y añado que hay que buscar pareja que es un ejercicio muy divertido. Tampoco es necesario que la encuentres.

Joseph Cartaphilus dijo...

Creo que el afan de dominio no es siempre una manifestación del machismo, sino una corrupción de la manera de entender el amor en la que no es dificil incurrir.

Dicho esto, igual es solo que me deprimen los domingos (y me matan los lunes)

Dichosos martes

Noemí Pastor dijo...

Muy de acuerdo. Entre otras muchas cosas, las mujeres tenemos que aprender a estar solas. Algún día, cara a cara, hablaremos del libro de Alborch.