lunes, 15 de agosto de 2011

NOVELONES DE VERANO

Nada que hacer en la playa; por lo tanto, me he ventilado los dos libros de Jo Nesbø que me llevé (muy, muy buenos), más otro de Henning Mankell (Cortafuegos: después de haber estado en Ystad y en Malmö lo leo de otra manera). Después, un nuevo "fichaje": Jens Lapidus, también sueco y el último en llegar al club de los contadores de historias negras en Escandinavia. Abogado, treintañero, guapo y con un estilo radicalmente distinto al de sus colegas, Dinero fácil, su primera novela, ya ha sido llevada al cine (por lo visto, que yo no he tenido el placer).

Iba por la mitad de la narración. Hago las maletas, recojo el apartamento, me visto, cierro el agua, la luz, doy una última ojeada... Y me dejo el puto libro en el sofá.

Seguro que lo tiene mi amigo el proveedor del vicio (alardea de tenerlo todo), pero no lo voy a ver hasta el día 17: hemos quedado para ir juntos a la manifestación contra el boato y la parafernalia que se ha montado con la visita del papa a costa de nuestros impuestos.

...Sin nada que leer soy como una vaca sin cencerro (Chus Lampreave dixit), así que ya he abierto Los puentes de Londres, de James Patterson, que me dieron el sábado con el diario Publico por el módico precio de un euro con cincuenta céntimos.

Es verano, Madrid está vacío de mi gente, lleno de peregrinos católicos y abrasado de calor, la tele está inaguantable... Menos mal que los libros siempre están ahí.

2 comentarios:

Dr. Espinosa dijo...

Y qué rabia da cuando sucede eso. No hay nada peor que dejarse un buen relato a la mitad.

En cuanto a la suma visita... uf, y lo que os queda por aguantar.

Unknown dijo...

....vaya panorama....