Ayer cené con unos amigos de mi hijo que están metidos hasta el cuello en esa movida, y me tranquilizó comprobar que no han olvidado sus objetivos (como pretenden hacernos creer algunas informaciones), ni los acampados en Sol y el Paseo del Prado que fueron desalojados hace cuatro días estaban allí con la aprobación de la Asamblea General (que ya había votado hace semanas levantar los campamentos).
Y el motivo de la toma de las calles estos últimos cuatro días es que, al tiempo que desalojaban a los costras, se llevaron por delante el puesto de información - que sí estaba consensuado por la Asamblea - con todos los documentos que guardaban (posters, información escrita, fotografías...), material que los periódicos trataron como "basura" que habían tenido que retirar los servicios de limpieza.
Cuando terminamos de cenar se fueron hacia el Ministerio del Interior, donde les habían informado por el móvil que la policía estaba cargando... Y vaya si cargaron: las imágenes de la tv no engañan. Por más que se diga que hubo provocación, nadie ha visto una sola agresión por parte de los indignados.
No obstante, toda manifestación tiene un Cojo Manteca y su grupo de apoyo (El Cojo Manteca era un fulano que, durante la Transición, se dedicaba a reventar todos los actos reivindicativos, rompiendo con la muleta cabinas telefónicas, escaparates y lo que se pusiera a su alcance, de manera que los medios terminaban por hablar más de él que de los motivos de la manifestación, sin distinguir entre su banda y el resto)... Ayer, en lugar de romper cristales le quitaron el tricornio, la gorra o lo que llevara puesto, a un guardia civil: ese es el motivo de que la policía se liara a dar palos.
Hay que joderse, ¡Si hasta los reventadores son pacíficos ahora! (Y no es que aplauda la tontería, pero entre la acción y la reacción me parece que, en este caso, la desproporción es evidente).
En fin; como me estoy tomando las vacaciones a trozos, esta semana me voy a la playa, hasta el día 14: dos libros más de Jo Nesbø, Petirrojo y La estrella del diablo; un poco de tele, si se deja ver, y algo de internet, más que nada para estar al día de lo que pasa con el 15M.
Y el motivo de la toma de las calles estos últimos cuatro días es que, al tiempo que desalojaban a los costras, se llevaron por delante el puesto de información - que sí estaba consensuado por la Asamblea - con todos los documentos que guardaban (posters, información escrita, fotografías...), material que los periódicos trataron como "basura" que habían tenido que retirar los servicios de limpieza.
Cuando terminamos de cenar se fueron hacia el Ministerio del Interior, donde les habían informado por el móvil que la policía estaba cargando... Y vaya si cargaron: las imágenes de la tv no engañan. Por más que se diga que hubo provocación, nadie ha visto una sola agresión por parte de los indignados.
No obstante, toda manifestación tiene un Cojo Manteca y su grupo de apoyo (El Cojo Manteca era un fulano que, durante la Transición, se dedicaba a reventar todos los actos reivindicativos, rompiendo con la muleta cabinas telefónicas, escaparates y lo que se pusiera a su alcance, de manera que los medios terminaban por hablar más de él que de los motivos de la manifestación, sin distinguir entre su banda y el resto)... Ayer, en lugar de romper cristales le quitaron el tricornio, la gorra o lo que llevara puesto, a un guardia civil: ese es el motivo de que la policía se liara a dar palos.
Hay que joderse, ¡Si hasta los reventadores son pacíficos ahora! (Y no es que aplauda la tontería, pero entre la acción y la reacción me parece que, en este caso, la desproporción es evidente).
En fin; como me estoy tomando las vacaciones a trozos, esta semana me voy a la playa, hasta el día 14: dos libros más de Jo Nesbø, Petirrojo y La estrella del diablo; un poco de tele, si se deja ver, y algo de internet, más que nada para estar al día de lo que pasa con el 15M.
2 comentarios:
Sigue informando. A mi corazón cotilla le gustaría estar ahí.
Sí, señorita, como están tratando a los indignados es indignante.
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