jueves, 2 de agosto de 2012

¿PAÍS DE MIERDA?

Mirad para lo que sirve la Wiki:

La curiosidad me mataba, con eso de las medallas que no conseguimos y los fracasos y las ansiedades que nos entran porque vaya porquería de país que tenemos, ni siquiera los deportistas nos dan alegrías, y etcétera.

Pues resulta que, en cifras de 2011, de un total de 243 países:

España es el país número 27 por índice de población, y tiene 28 veces menos habitantes que China (el primero de la lista) y 6 veces menos que los USA (que es el tercer país con mayor número de habitantes, después de China e India, pero muy lejos de ambos). En Pekin, China obtuvo 100 medallas; Estados Unidos, 110, y España, 18, así que porcentualmente andamos mejor que ellos en el medallero.

En cuanto al PIB per cápita, según la agencia que practique el estudio, oscilamos entre el puesto 25 y el 32, China entre el 92 y el 96  y los USA entre el 7 y el 9. Obvio las correlaciones entre PIB y número de medallas obtenidas.

Por otra parte, si nos fijamos en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide la calidad de vida de los habitantes de un país,  en términos de vida larga y saludable, acceso a la educación y nivel de vida digno, los USA ocupan el cuarto lugar (horror o error, no estoy segura), España el vigesimo tercero (por delante de Italia, Luxemburgo o el Reino Unido, mismamente) y China el centésimo primero, de un total de 164 países analizados. 

Para un pueblo que ha sido secularmente sometido por unas élites implacables, que logró en 1931 una Constitución de las más avanzadas del mundo, y que intentó defenderse de un alzamiento fascista sin que ninguna potencia mundial - salvo la URSS - moviera un solo dedo para ayudar al legítimo Gobierno; que soportó una dictadura de cuarenta años y salió de ella con mucho esfuerzo y sufrimiento humano (por más que ahora se haya olvidado o se quiera olvidar) y sin un Plan Marshall que llevarnos a nuestra economía, no me parece que las cifras españolas sean motivo de flagelación.

De acuerdo: la Iglesia y el Dinero nos tienen atascados; pero, con todo y con eso, y a pesar de los malos gobernantes, hemos salido de las cloacas, de modo que no pienso permitir nunca más que nadie delante de mí vuelva a decir lo de ¡país de mierda! porque nosotros somos quien somos, como dijo Celaya.

... Y las medallas me la traen floja,  porque no dicen nada acerca de la felicidad de los compatriotas de quienes las ganan.

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