Era joven, extranjera y sin papeles.
Había estudiado Veterinaria en su país, pero ni siquiera podía pagar el alquiler con lo que ganaba.
Aquí estaba, y venía decidida a todo. Le llegaron algunas propuestas que nada tenían que ver con su profesión, dudó, hizo números, consultó con su orgullo, sopesó los pros y los contras...
Cinco años alquilando su cuerpo y podría comprarse una casa en su país donde instalar su propia clínica.
Finalmente, se decidió: se puso a trabajar de criada por horas.
Actualización: Una casa en su país, claro.
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21 comentarios:
Algunos de nuestros padres también fueron emigrantes en su propio país.
Un beso
Te invito a pasar por mi barrio, un sitio que tristemente está lleno de gente a la que los números no le salian y que tuvo que enfilar por la calle de enmedio sin más sueño que el de comer... vaya mierda dejar todo atrás para tener que encontrarte en esas.
Hizo las cuentas.
Tomó su decisión.
Triste historia de muchas vidas.
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Decía... Decía yo.
Soy puto, y de los peores. Alquilo la parte más preciada de mi cuerpo: el cerebro.
Muchos años de puto, muchos.
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¿quién puede sopesar las decisiones del los otros?
Será orgullosa!! :P
Buena historia, pero en España con cinco años trabajando de criada, ni veinte..seas de aqui o de fuera te da para comprar ningun inmueble, no tal y como están los precios.
bessos
Siempre me han caido bien las putas
aunque también las señoras de la limpieza
El problema es si alguna de las decisiones posible acerca a la felicidad
Dichosas opciones tan puñeteras
Hay una novela detrás de cada vida emigrada.
Hay sueños que pueden esperar, cuando vas a sacrificar demasiado por ellos, mejor renunciar a algunas cosas pero nunca renunciar a ti, como alguien especial e incomprable.
Los emigrantes me parecen muy valientes. Tambien es cierto que cuando se tiene muy poco en su pais de origen, la esperanza pone valentía para salir buscando algo mejor.
Tu personaje eligió trabajar limpiando, muchas otras escogen el otro camino, está mejor pagado, una mamada produce lo que cuatro horas de fregona. Cualquiera de las dos opciones me parece respetable siempre que sea en la libertad, no obligadas por nadie.
Bueno, en cierta ocasión me tuve por emigrante, pero tal definición no logró convicción en mi público, en el sentido que a la sazón estaba en un país -Bolivia- que se tenía por más desgraciado que el mío. Viajero loco y hasta "inversor", me llamaban. Alguna gente pensaba que yo tenía dinero y era divertido: cómo te explico lo que es guardar las formas cuando la faltriquera no es más que un pellejo vacío.
Mi sexo me protegió de -o impidió- vivir de favores, mientras que mi pereza, dolor de huesos y eso que acá llamamos hidalguía o nobleza castellano vasca, me hizo rehúsar de manera genética y furibunda cualquier trabajo manual.
O sea que mi cuerpo no lo vendí ni alquilé; lo ofrecí regalar.
A la fecha no he recibido aceptación de esta oferta, quedando abierta la posibilidad de que un establecimiento de investigación tanatológica se interese al fin de mis días.
Un beso.
Hasta esa opción tiene cada día menos salidas. Te reclaman por horas y pierdes tiempo en los caminos. Al que paga le parece mucho, al que cobra no le compensa.
Cuánto sufrimiento por un sueño que, una vez conseguido, se descubrirá lejano a nuestras expectativas. Adquirir una casa... y después qué... Montar una clínica... y ¿los clientes?
Estoy algo pesimista, ¿no? Este negar crisis económicas, desempleo, precariedad, subida de precios, etc. me altera algo...
No sé si en sus países podrán comprar una casa con lo que aquí se les paga limpiando, lo dudo.
Con la prostitución, tal vez, siempre que no tengan un chulo detrás.
De cualquier forma es triste, dejar todo para nada, tienen muy pocas opciones. Para comprenderles, deberíamos ponernos en su lugar.
Un abrazo.
Lo difícil que es dejar tu casa y hacer algo que no te gusta por la necesidad de ... vivir.
Fue muy valiente..
me ha gustado muchisimo tu sentido autocrítico.Señal de inteligencia.No dejes de escribir.Te leemos.Saludos.
Me da a mí que tendrá que limpiar bastantes casas para poderse comprar una, pero al menos pueden mandar dinero a los suyos. Dura vida la del inmigrante.
Mmmm... vaya, que mal pensada soy.
;)
Bueno, yo tengo una teoría. Lo que cuenta es el proyecto. Mientras la moral no esté reñida con uno mismo, hacer dinero para construir tu sueño es de lo mas loable (Eso si, no secundo para nada trabajos que hagan sufrir a terceros o resulten estafados)
He trabajado de casi todo: camarera, promotora, azafata, dependienda (vendiendo desde teléfonos moviles, gafas de sol, ropa de baño "alta costura" de señora, teleoperadora... vamos, hasta una vez me tuve que vestir de Holandesa para promocionar los quesos Holland (todas las mujeres de mi familia vinieron en fila para comprobar que era cierto)... ) y al final, he conseguido trabajar en lo que me gusta.
Mi jefe alucina cuando le digo REALMENTE en todos los sitios en los que he trabajado (adelgazé mi curriculum cuando nos conocimos... es decir todo lo contrario que el resto del mundo)
Besos,
Agatha Blue*
Es parecido a 11 minutos de P.Coello, sola esta emigrante se quedo firme (una estudiada) y no se dejó engañar.
Tendrá una vida muy dura pero quien sabe, con suerte su desgracia seguro no será eterna.
un abrazo
Siempre que se habla de inmigración pienso en lo realmente duro que debe ser dejar tu país, tu esencia, tu vida... e irte a otro donde no sabes si encajarás del todo, donde, no sabes si podrás vivir o malvivir como hasta ahora hacías... pero sobretodo, no dejo de sorprenderme al ver esas enormes sonrisas que acompañan a la mayoría, que con tan poco se contentan y que con tan poco siguen luchando como el primer día.
Bueno... al fin y al cabo todos vendemos nuestro cuerpo y tiempo cuando trabajamos por dinero, para otros, en algo que no nos motiva.
Putas de contrato.
Consultar con el orgullo es lo que tiene...
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