martes, 22 de abril de 2008

RUTINAS

Él está en el estudio, ante la pantalla del ordenador, como siempre a esa hora.

Ella, como cada día, prepara la cena en la cocina; hoy toca ensalada. Abre el frigorífico, saca los tomates y la mozarella, busca el orégano entre las especias y arregla una salsa con aceite de oliva hojiblanca y vinagre de Módena.

Escoge un cuchillo del cajón de los cubiertos; comienza a cortar las hortalizas en finas rodajas que va colocando sobre una fuente cuadrada de porcelana blanquísima.

Cuando le llega el turno al queso, medita durante unos instantes, abre el grifo, se lava las manos y va hacia el comedor. Busca un paquete de cigarrillos y el móvil, se pone la gabardina, se cuelga el bolso al hombro y se va de la casa sin hacer ruido, para no molestar a su marido.

Nunca más.

29 comentarios:

Unknown dijo...

....la falta de comunicación es lo que tiene.... me gusta la idea de desaparecer sin hacer ruido.... muy humilde....

Anastasia R. dijo...

Que mal que esto pase tantas veces..
Lo peor es que probablemente él se de cuenta de su ausencia demasiado tarde..

Anónimo dijo...

Madre mia, la rutina es muy mala..

Noemí Pastor dijo...

¿Por qué seguimos viviendo vidas que no nos gustan?

Ligeia dijo...

Determinación y claridad mental frente a la rutina.

Joseph Cartaphilus dijo...

Je je je je

Mientras leía esto ha empezado a sonar el chiki chiki en el ordenador, vaya usted a saber por qué

Hoy tengo un día tan blando como la mozzarella. No se si me caben los silencios de esas casas tan grandes

Dichosas cosas que no pasan

Manu Espada dijo...

Me ha gustado tu micro, aunque le quitaría el nunca más, creo que se entiende de sobra. Por cierto, ya queda menos para ver el chiki-chiki en eurovisión.

alfonso dijo...

Decididamente, es una triste rutina pero ¿hay algo al otro lado de la puerta... algo que le espere y no sea otra rutina?

Luq+uVe: dijo...

Pobre, se ve clarmente que lo ha dejado hecho trizas y seguro que también le escuece el vinagre, lo dicho pobre tomate...

Tesa dijo...

Es la versión en femenino del "irse a comprar tabaco".

Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario dijo...

Mientras leo esto mi compañera prepara no sé qué en la cocina, como todos los días... ella me llama a la mesa y me demoro. Me regaña, voy y finjo que corro, infatilizándome un poco, para arrancarle una sonrisa. Yo sirvo el vino. Bebemos. Nos besamos. También comemos. Lavo los platos.
Sí, cualquier día bajo a comprar tabaco.

Anónimo dijo...

Es algo que por desgracia cada día sucede más. Antes por desgracia la mayoría de las mujeres no tenían posibilidades para poder hacerlo.

Por cierto, cuando leía lo del cuchillo pensaba que iba a acabar con el tipo. Menos mal que eligió la opción correcta.

Nos vemos

Trenzas dijo...

Me ha gustado mucho, porque es una idea que comparto tanto, que ya hace tiempo escribí un cuento así en uno de mis blogs. Ella que se va sin hacer ruido.
Era un deseo no conseguido más que una idea, la verdad :)
La brevedad conque lo cuentas no le resta ni pizca de intensidad.
Un abrazo...!

Chocolat Soul dijo...

Menudo final inesperado. La rutina hay que cogerla por los cuernos, claro que sí.
O eso, o se había quedado sin su queso favorito.. ;) Es broma.

Como no, me encanta tu texto.

terminus dijo...

Me pasaba lo mismo, pero el que hacía la ensalada era yo. Hasta que un día sales, te vas lejos y no vuelves.
Todavía pregunta ¿Por qué?

Carlos Frontera dijo...

Las hay que saben ser elegantes y expeditivas.

Parece que ahora te dedicas a los microrrelatos, y con gran tino, todo hay que decirlo. Comparto la opinión de manuespada: creo que sobra la última línea, no hace sino recalcar lo que acaba de contar.

Por cierto, también me gustó el anterior micro.

Mis felicitaciones, Benjuí

Markesa Merteuil dijo...

Nunca. Nunca más.

Diego Flannery dijo...

Que terrible, desaparecer en silencio...bueno así era su vida. Morir lentamente en la incomunicación de un teléfono celular y un paquete de cigarrillos: ¿cómo hablar con la boca ocupada? ...pordér se puede, pero finalmente hay ruido en la línea y muy pobre recepción.

irene dijo...

¡No me lo puedo creer!, ¿es mi ordenata o es tu post?, acabo de escuchar un trocito del chiki chiki.

Menos mal que es cortito, desde que leí: escoge un cuchillo... me eché a temblar, pero no, el final es de una elegancia suprema, así debe ser, sin dramas, sólo silencio y hechos.
Besos.

george dijo...

Por favor, sácame de la rutina diaria, di me que quieres hacer, enseña me otra vez tu pecho como lo habías hecho antes, pónte el vestido tan sensual que siempre deja ver un poco de tus carnes, solo despierta me de mis sueños, pégame con cariño, recuerda me que eres todo que tengo...
no te vayas, no puedo besar al ordenador............

un abrazo

Bito dijo...

Qué bueno, Benjui. Cómo envidio la capacidad de contar tanto en un relato tan breve.

No añadiré nada porque ya todo está dicho.

Don Peperomio dijo...

Así es como se hacen los abandonos de hogar. Me lo apunto, para cuando yo abandone el mío. Lo de ir a comprar tabaco está algo manido.

Víctor M. Ganso dijo...

Lo he leido varias veces y me quedo parado igual que se habrá quedado el hombre del ordenador.
Y encima se llevó los cigarros.

vaderetrocordero dijo...

Joe, que blog más güeno! Si me disculpas, ya comento más otro día: me voy a hacer de cenar!

Alberto López Cordero dijo...

Y entonces ¿qué es lo que cenaron?. Tal vez se harataron de cenar siempre ensalada y buscaron otras recetas.

Ada dijo...

Creo que en ciertos momentos no se necesita nada más que unos cigarrillos y el móvil para cambiar la vida.
Me ha gustado mucho.
Mi beso

Anónimo dijo...

Sólo se me ocurre, por ahora: maravilla de persona el ella.

Dr.Mikel dijo...

Asediadas por el tedio, y la monotonia, sin incentivos las relaciones llegan a convertir a algunas personas en transparentes.
Si, en esos momentos es mejor abandonar y no convertirse en parte del mobiliario.
besos.

Herel dijo...

Muy apropiado para cierta persona que trabaja 7 días a la semana... angustia que los domingos se parezcan a los lunes.