Iris insistió en acompañarla a casa:
- Me queda de camino y no es tan tarde, ¡como sois unas pesadas que no queréis tomaros una copa!
Salían de una cena entre mujeres que ya se había convertido en un rito: una vez al mes se reunían las seis a cotorrear, sobre todo de política y de trabajo. En tiempos habían coincidido en la misma empresa y mantenían una relación amable y divertida. Dos solteras, dos divorciadas, dos casadas. Ni ricas ni pobres, ni guapas ni feas, ni viejas ni jóvenes: mujeres normales con vidas normales.
Cerca de la casa de Carmen, Iris dio un quiebro a la conversación:
- Y, en otro orden de cosas, ¿qué tal te va con Luis?
También Luis era antiguo compañero y, desde tiempo atrás, amante de la interpelada.
- Bien. Ya sabes. Con sus contradicciones. Cualquier día lo mando a la mierda.
- Bueno: pues, cuando te decidas, si te apetece probar conmigo, lo hablamos.
- No creo que me dé por ahí a estas alturas, pero se agradece.
- Si yo tampoco tengo experiencia, hermosa. Pero me va tan mal con los tíos que he pensado que a lo mejor...
- Ya. Te entiendo. Déjame aquí, no vas a dar toda la vuelta a la manzana.
- Vale. Recuerdos a tu marido.
- Besos al tuyo, guapa. Y gracias por traerme.
(Actualización: no sé cómo quitar el himno del R. Madrid. No es cosa mía).
- Me queda de camino y no es tan tarde, ¡como sois unas pesadas que no queréis tomaros una copa!
Salían de una cena entre mujeres que ya se había convertido en un rito: una vez al mes se reunían las seis a cotorrear, sobre todo de política y de trabajo. En tiempos habían coincidido en la misma empresa y mantenían una relación amable y divertida. Dos solteras, dos divorciadas, dos casadas. Ni ricas ni pobres, ni guapas ni feas, ni viejas ni jóvenes: mujeres normales con vidas normales.
Cerca de la casa de Carmen, Iris dio un quiebro a la conversación:
- Y, en otro orden de cosas, ¿qué tal te va con Luis?
También Luis era antiguo compañero y, desde tiempo atrás, amante de la interpelada.
- Bien. Ya sabes. Con sus contradicciones. Cualquier día lo mando a la mierda.
- Bueno: pues, cuando te decidas, si te apetece probar conmigo, lo hablamos.
- No creo que me dé por ahí a estas alturas, pero se agradece.
- Si yo tampoco tengo experiencia, hermosa. Pero me va tan mal con los tíos que he pensado que a lo mejor...
- Ya. Te entiendo. Déjame aquí, no vas a dar toda la vuelta a la manzana.
- Vale. Recuerdos a tu marido.
- Besos al tuyo, guapa. Y gracias por traerme.
(Actualización: no sé cómo quitar el himno del R. Madrid. No es cosa mía).
16 comentarios:
Benjui,
me parece una solución para no tener que pelear más con los hombres, la cuestión es si entre las mujeres no hay nunca discordias?
Para ambos casos deseo mucha suerte y no olvides que el amor es fundamental para todo.
un abrazo
Pues mas de una vez lo he fantaseado, pero sabes? me gustan demasiado... aissss
Besicos
Amor entre diosas hembras es divino, cristalino. Pero tal vez sólo con (algunos de) nosotros los pobres e inferiores hombres, se logra la sacrílega obscenidad de la adoración, la herejía violenta para poseer lo superior (a ustedes)
Eso desde la perspectiva de un hombre que cree que las mujeres son diosas
¡Quiero una continuación! Una señora madura casada, con hijos, normal, como tú dices, que tiene un amante y una amante. Y no se vuelve loca. Es un buen comienzo.
Estoy con Noemí, esto da para todo un culebrón.
¿Probar con mujeres porque con lo hombres no tuviste buenos resultados? No sé... tal vez a ellas les sirva.
Si el problema no es la preferencia sexual, sino la relación sentimental.
Libre albedrío, joder, todas conmigo.
Digo.
Yo tenía una amiga que una vez me dijo: no me quieres tanto como yo te quiero a ti. Se me quedó grabado, en ese momento fue algo violento. Con el paso de los años pienso que me gustaría sentir atracción por las mujeres "también", tienen una sensibilidad especial y se abriría un amplio abanico de posibilidades, pero por ahora, me quedo con los chicos, de quedarme con algo...
Bito, eres un avaricioso.
Besos y abrazos (amistosos).
Y las que no puedan con Bito que se pasen por mi isla
Que solo se siente un náufrago para ciertos menesteres
Dichosas decisiones de la edad madura
en las relaciones personales hay una clara carencia de I+D
Yo quiero mirar por el agujero de la cerradura!!! Por cierto, cada vez que entro en tu página suena en himno del Madrid por toda la redacción y me lanzan miradas asesinas.
Yo quiero mirar por el agujero de la cerradura!!! Por cierto, cada vez que entro en tu página suena en himno del Madrid por toda la redacción y me lanzan miradas asesinas.
Lo siento, se lo he copiado a Manuel Espada. Bueno, nadie me lanza miradas asesinas pero el Hala Madrid no me pone... más bien me castiga la líbido.
Yo quiero mirar por el agujero de la cerradura!!!
Gracias Manuel.
Lo he pensado, lo he pensado, lo he pensado...
¿Y estáis seguras de que con otra mujer no habría también problemas?
Creo que el que una relación funcione o no, no depende del sexo de la otra persona, sino de la forma de ser.
Nos vemos
Creo que sentirse atraia por la coqueteria y seducción que una mujer siempre demuestra, es por demas exitante.
Besos y abrazos.
La curiosidad que se queda quieta también es gris :P
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