Un maleficio muy utilizado por las brujas malas condenó a la infantita a permanecer dormida hasta que un príncipe la besara.
Pasaron cinco décadas.
Llegó el dichoso príncipe, la tomó entre sus brazos y la besó.
La princesa abrió los ojos y soltó un alarido, horrorizada: un anciano de setenta años (calculó) la estaba estrujando apasionadamente.
-¿Cómo os atrevéis, pederasta de mierda?
El anciano, sorprendido y despechado, murmuró mientras se alejaba:
-Pero, ¿que querrá ésta, a sus sesenta y cinco?
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26 comentarios:
No se si reirme o no, pobres infelices... jajaja
Genial!!!
¡Buenísimo...!
:DDD
Aunque mi sobrina se enfadaría por destrozarle el romanticismo :D
¡Abrazos..!
(risa estrepitosa y vulgar, todo menos elegante)
(el estomago duele un poquito por la risa)
es sencillamente genial
Es el inconveniente de dormir hasta tarde.
:)
Me reí mucho.
Bravo, Benjuí. Lástima de sueño principesco: Hubieran sido, a su edad, una estupenda pareja...
Nos vemos.
Es lo malo de soñar... que luego te despiertas y ¡zas!, desilusión. ¡Pobre!
Besos.
Jajaja.. pero creo que más de una nena te caga a puteadas si lee esto.. como les vas a arruinar el cuento asi!
(aparte, las brujas buenas hechizaron todo el reino para que no envejecieran mientras dormian.. jajaja..)
besos..
pd: si queres, y tenés ganas, mandame tu mail a cecipetersen@gmail.com para que te pueda mandar una invitación para entrar a mi blog..
besos..
Jeje. Sí, 65 pero muy bien conservados
...que ya quisiera la Preysler.
Dedicado a quienes no acabamos de admitir la edad que tenemos, ¿no?
Jajajaja muy bueno, Benjui.
Además, qué coño, aún con mucha edad una no tiene porqué dejar de desear a un mocetón joven, fornido y lozano.
Digo.
"Sá jodío", no, si la infantita sería de la época de Tutankamón, pero tonta desde luego que no.
Yo creo que la edad no quita calenturas de ese tipo, o al menos quiero creer que no se me quitarán a mi con el paso inmisericorde de los años.
El provecto príncipe fue puesto en su lugar, pues por la infanta, si de veras era una dama, no deben pasar los años.
A mí me ocurrió lo propio, cuando hace ya tiempo solía internarme de cacería en las discotecas de mi comarca. Todo fue bien hasta que una noche una diosa dentilechada se me acercó para decirme "Caballero, ¿me presta su encendedor?"
El resto de la noche padecí depresión.
Los cuentos de hadas no saben de modernidades
O si, pero que las asuman otros.
Y como serían sus labios?
Y como sería el momento de mirarse al espejo?
En fin, que no, que los cuentos de hadas tampoco saben de preguntas
dichosas hadas los cuentos que cuentan
Más que pederastia, siempre he pensado que lo de la "Bella durmiente" era necrofilia, porque eso de ir besando a muertas por ahí no sé. Muy divertido. En el "Por qué de las cosas" de Quim Monzó tienes algunos relatos de este corte, en los que le da la vuelta a algunos cuentos clásicos.
Una versión del cuento con los pies en el suelo.
La siguiente vez que se despertó, la durmiente, fue de la anestesia del quirófano de "Gremio dermoestético", operada de todo para volver a sus 20 años... por fuera.
A propósito de brujas y pricesas.
Como ya han comentado antes más bien eso parece necrofilia. En fin, es lo que tiene el juntarse con la realeza, cualquier cosa puede pasar.
Nos vemos
No tenia muchas mas opciones despues de tanto tiempo, o el anciano o el sapo.
Besos
La culpa es toda de las brujas...
si ya lo decia yo!
¡Que bueno!
No se si será el caso, pero me recuerda a demasiada gente (hombres y mujeres) que a diario vemos por TV, periódicos y demás medios.
Pero oye, si encuentra a un mocito pues... Olé por ella.
Definitivamente, a sus pies, señora. :-) Me encantó.
Hola, maja, estoy en noemipastor@gmail.com
es la segunda versión diferente a la original que conozco recientemente. la otra era con un toque pornográfico... talvez esta pueda continuar? qué pasó después???
No le faltaba razón a la infantita. Un anciano pederasta que seguramente tendría cataratas no era su mejor opción.
También ella tendría cataratas...
de Iguazú, por lo menos.
Escribes muy bien. No sé qué miedos...
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