domingo, 29 de junio de 2008

A PROPÓSITO DE SHAKESPEARE

El talento es egoísta, alimentado por un autismo específico, cruel, solitario, doloroso, fuerte ante la incomprensión, lúcido y transgresor. Permite dominar el terror a cruzar la frontera de lo que no puede explicarse, la raya entre la sensatez y la locura, realizar el triple salto mortal sin red, escalar el Everest sin oxígeno. No se alcanza con oficio, inteligencia, disciplina, tenacidad, erudición, trabajo, ingenio, imaginación, ganas, perseverancia... El talento está, o no está. Y no sueña: ejecuta.

Todo lo demás puede ser estupendo, gracioso, pertinente, necesario incluso; no obstante, la diferencia entre genio y productividad no es difícil de comprobar: basta un mínimo de sensibilidad para percibirlo.

En mi caso, la carencia de talento se llama miedo: me paraliza el temor a ponerme a la tarea. Alguna vez me he sabido en el umbral, he intuido lo que pudiera encontrar más allá, y no he sido capaz de desligarme de lo que me mantiene anclada al mundo de la normalidad: amo lo que tengo, quiero ser normal en el sentido estadístico de la palabra. He tardado una vida en controlar mis fantasmas y en aprender a relegar mis tragedias personales al último rincón del desván del alma ¿Debería, ante la duda, jugarme todo para escribir en carne viva?

Ser, o no ser. Esa, amigos míos, continúa siendo la eterna cuestión.

12 comentarios:

Noemí Pastor dijo...

¿Qué tienes que perder?

Tesa dijo...

Creo que estás haciendo una ecuación con elementos muy distintos.
Siempre he pensado que el talento brota desligado de otras cosas y se muestra por si mismo.
Seguramente ese miedo del que hablas impide que te lances a mostrar tu talento, pero éste si existe, está ahí.
También nos pasa, a veces (y ahora no sé si es tu caso) que no somos tan talentosos como creemos, que a la hora de la práctica el resultado no es el que habíamos soñado.
Y por otro lado ¿merece la pena salir de esa normalidad conseguida de la que hablas? puede que sí, que te enriquezca lo novedoso ...o puede que pierdas algunas cosas ya encontradas por el camino.

Kenneth Moreno May dijo...

Mi querida, ¿no será que se puede tener las dos cosas?

¿ser normal y despertar ese terrible e indescriptible dios?

creo que si se puede

Arcángel Mirón dijo...

Justo hace un rato apenas hablaba de algo parecido con un amigo. Le comenté que estoy terminando mi primera novela, y que tengo miedo porque nunca antes escribí novela, y no sé qué resultará. Y él me dijo que yo soy valiente, porque mi miedo no me paraliza. Es decir: tengo miedo, pero sigo escribiendo.

Creo que fue Picasso quien dijo que "la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando". Yo adhiero. Digo, hay personas con talento y hay personas sin él. Eso es claro e innegable. Pero el talento sólo pocas veces alcanza. El talentoso debe insistir, practicar, trabajar, buscar la mejoría contínua. Y quien no es talentoso debe hacer lo mismo.
Quién sabe.

alfonso dijo...

No deberíamos preocuparnos tanto por el talento. ¿Lo dicta el juicio de otros? y en ese caso ¿quien les otorga la condición de dispensadores de talentos?.
Porgamos, por ejemplo, que el talento es una simple apreciación subjetiva acerca de las capacidades propias. En ese caso, estar conforme con lo que uno hace, es suficiente sin plantearnos más cuestiones. Com odice Tesa, el talento brota de las cosas y se muestra solo.
Tú lo tienes.

Joseph Cartaphilus dijo...

A) Tu tienes talento (parezco un presentador de realitys)

B) Sábato decía que había escrito pocos libros porque no tenía talento para más y porque no quería enfrentarse a sus fantasmas más veces

C) Pero Velazquez fue un tipo de lo más normal. No se le conocen fantasmas, borracheras ni espantos.

D) Por tanto creo que el talento no conlleva la destrucción. O quizás si. Pero también creo que el talento no es sinónimo del ego. Y claro son opiniones muy extrañas

Dichosos temas de conversación interesantes cuando no hay un cafe ni un cigarro entre medias

ORACLE dijo...

yo en cambio me inclino a pensar que ha aprendido a olvidar selectivamente. todo aquello que haya asimilado puede ir a carne viva.
como decía un estupendo escritor:
todo aquello que no soporta una sonrisa es caduco.
apliquese el cuento que va muy bien para las dudas.

Herel dijo...

Creo que para hacer notar el talento, se necesita además, tener dotes de vendedor... o tener contigo a alguien que sepa venderte.

Porque talentos hay muchos y de muy distintas clases, pero ¿cuáles triunfan? ¿cuáles sí y cuales no? ¿cuáles emergen a la luz y cuáles permanecen en la sombra sin existir a los ojos del mundo?

Anónimo dijo...

El que es consciente de su talento no puede querer ser normal. De qué serviría si no.

george dijo...

Benjuí,
al final hay que preguntarse quien ha disfrutado más de la vida:
¿el genio egoísta que siembra sus ideas a su alrededor, que manda y aterroriza a sus familiares y amigos (si los tiene)... ?
¿ó la persona normal que deja huella histórica, pero tiene muchos amigos, está contento con sigo mismo y con el mundo y ha aprendido apreciar lo que tiene y... y no molesta a otros con sus ideas.
Además pienso que todos tenemos talentos escondidos, el arte es sacarlo a la luz... elegimos nuestro camino con la importancia que lo damos a uno u a otro!!!

un abrazo

Mus dijo...

Yo creo que escribir en carne viva es desvirtuar el destinatario de lo escrito o la naturaleza de lo que se escribe, a menos que uno escriba a una persona amada. Es el único caso en que se escribe desde el alma para otra persona.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

G. Celaya

Lo demás se escribe como onanismo personal, o catarsis, pero no para los demás sino en el fondo para uno mismo (o una misma) aunque se use a los demás como excusa (o como intermedio). ¿Tú para quién deseas escribir? :)

Olé la generalización.

Llámalo vicio, pero la acepción estadística de "normal" es de las más sensatas, si no la que más.

Carlitos Satan dijo...

La inspiración es egoista y a veces es esquiva, pero espero que no te evite en lo que queda de año... y más allá.