(Copio aquí un comentario que he encontrado hoy en mi antiguo blog; no tiene fecha, pero da lo mismo, porque es absolutamente actual. El Cónsul -para quien no lo conozca- es chileno, descreído y poco cínico, pero su mirada también es tierna cuando la cosa lo merece).
"Querida Lula:
Te escribo aquí porque me referiré a algo del mundo real. Hoy he asistido a una marcha de repudio a la sentencia de nuestro Tribunal Constitucional que prohibió la distribución de la píldora del día después (Postinor 2 y otros) en los consultorios del sistema público. El voto de mayoría ha sostenido que su efecto es abortivo y luego de una sesuda sentencia de más de 250 páginas determina su prohibición. Pero, he aquí la particularidad tan nuestra, el fallo no se pronuncia sobre su venta o distribución privada, de modo que sigue siendo completamente legal su compra en farmacias y las estadísticas porfían en indicar que donde más se vende es en las farmacias de barrios acomodados, precisamente donde moran los jueces opusdeístas que han votado por su prohibición.Hace algunos años quise abandonar el discurso político tradicional, porque genuinamente lo creí superado, pero no: las adolescentes que obtenían este fármaco en los consultorios públicos eran las más carenciadas, las que seguirán concibiendo sin su consentimiento y acaso sin su conocimiento, perpetuando de ese modo las diferencias de clase que antaño aprendí y que nunca quise ver del todo. Es más, la marcha de la que vengo convocó a cerca de diez mil personas, versus las cien cabezas que en la mañana de hoy pacieron rabiosamente frente al Ministerio de Salud, todos uniformemente albos, como para confirmar que acá sigue existiendo un perfecto correlato entre color y casta. No nos hace falta tener negros, porque en el imaginario nuestro existe toda una gradación tácita entre el blanco y el moreno, que asigna tonos que corresponden casi siempre con una posición social. Así, a un rico sus pares le dirán "el negro" aunque no sea más moreno que, digamos, Felipe González. Esta práctica es de un refinamiento tal que su dominio -es decir, saber, por ejemplo, a quien saludar, ante quien hacer una leve reverencia, a quien no merece contestar un saludo- consume necesariamente una buena parte de nuestras energías. Todo esto ocurre después de una recuperación democrática que rápidamente perdió impulso, por obra de la iglesia católica, que persistente y machaconamente moldea conductas y credos. Se impone, como uno siglo atrás, la necesidad de un laicismo de estado, que en la escuela se nos enseñaba como un logro conseguido con nuestra constitución de 1925. Estábamos equivocados. De modo similar a lo que ocurre en España, nuestra iglesia romana está exenta de todo tipo de impuestos y sus personeros se opusieron hace pocos años fieramente a que la nueva ley de cultos otorgase los mismos beneficios a otros credos. El malestar ciudadano es tal, que desde hace un par de semanas circula en octavillas y por internet una campaña para apostatar.Lucha de clases, laicismo de estado, influencia de la curia: hoy, en pleno siglo XXI, se impone la necesidad de rescatar viejos valores, al amparo de viejos conceptos.Eso no fue todo. En la mañana he asistido a un funeral, de quien comenzó siendo cliente y luego fue un amigo. Demasiado ágil en la septentena, termino cayendo por una escalera.Eso sí era todo. Un beso".
Otro beso para ti, Cónsul.
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4 comentarios:
¡Has vuelto! ¡Y dando guerra! Un placer tenerte otra vez por aquí. Te agarro fuerte para que no te vayas. Beso.
Con la mirada atenta
…
Un placer saber que has ¿regresado?
Subscribo ese comentario. Si es que ¡hasta no quieren dejarnos apostatar en paz!
...y un beso
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CR & LMA
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Bueno, Verba-Lula: sucede que te hemos extrañado y mucho. ¿Vale pedir que regreses?
En cuanto a ese cónsul, en ocasiones lo suscribo.
Un beso.
Y yo que no estoy de acuerdo con cosas, pero con otras si. Claro que de eso se trata imagino. Comulgo (permitame el improperio) con que las cosas importantes son de carne y hueso y las quieres. Y que lo otro lo es menos. Lo demás me resulta un tanto demagócico y ya escuchado. Y se supone que un día pensé eso, pero no tanto, no así. Creo que es mejor la libre religión que la no religión y creo que la Iglesia debería pagar impuestos por rica y no pagarlos porque ayuda y entre medias me debato, algo confuso.
Pero leo y vuelvo a comulgar con que un hijo es decisión de unos padres y que los hijos son demasiado importantes como para que vengan en forma de imprudencia. Y también comulgo con la excelencia en la forma de exponer.
Y esas cosas.
Escriba ande, hágalo por los fans aunque sea. Y, y, y le debo un cafelito. A partir del cuatro de Julio le invito a dos.
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