...Hay sonidos que sólo se escuchan en verano: voces apagadas, por ejemplo (las voces apagadas son incompatibles con el frío, las ventanas cerradas y el acostarse temprano). Los grillos. Niños jugando en el jardín. Niños con pataletas en mitad de la calle. Carcajadas nítidas de chicas a la una de la madrugada. Vuelo de mosquito.
¿Verdad?
(Estoy escribiendo con la ventana abierta a la plaza, claro: hace tanto calor que Madrid parece una peli de la América profunda, o una novela de Faulkner, o una obra de teatro de Tennessee Williams. Ahora tengo que intentar echar un sueñecito).
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7 comentarios:
Y el tiempo detenido, reventado, sólo. Pero nada más que en la apariencia. Sigue corriendo igual de ligero el muy cabrón.
Descansa... ¿Grillos en Madrid?
La verdad es que el invierno es mucho más silencioso. Serán esas ventanas cerradas o nuestro paso rápido para refugiarnos del frío, que no nos deja reparar en la banda sonora.
Cuánto tiempo sin leerte, Humo.
Un saludo.
Es curioso, pero los grillos suenan en todos los lados, yo creo que suenan hasta en un desierto de asfalto.
Semana tras semana sus hijos,
al volver del colegio,
le levantaban la cabeza:
entonces le entraba un poco de aire y podía dormir.
En una ocasión, uno se agachó de improviso
y la cabeza se le escapó de las manos.
Resbaló hacia un lado, colgando azul oscura por encima
de un hombro.
Azul oscuro.
Gottfried Benn, Finish.
Paciencia,
SDUC
Pues tú, al menos, tienes una plaza, y si hay grillos, seguro que hay también vegetación, yo tengo un patio o una calle, y los dos muy escandalosos, mi insomnio es ya crónico.
Besos.
Bienvenida al club de los insomnes. ¿Y si formamos un grupo en Facebook?
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