jueves, 6 de agosto de 2009

PRIMERA SORPRESA

Los Alpes desde un avion una tarde despejada: glaciares sacandole la lengua a los lagos desde las nieves perpetuas, y los lagos prolongandose en hilos de agua que pierden su virginidad en los valles: demasiado apetitosos, se les arriman voraces e inequivocamente humanos caminos, casas, puentes, carreteras, ferrocarriles... Que jovenes son, comparados con las moldeadas alturas de mi vieja Asturias. Me gustaria cruzarlos sin prisa; en globo, por ejemplo. Lo hice en coche hace milenios: nada que ver.
Recorde la llegada a Santiago de Chile, un paso entre los Andes que me erizo hasta los pelos de la nariz, o el cono perfecto del Chimborazo emergiendo como una isla en el mar de nubes de Quito a Guayaquil.
(Escribo sin acentos ni enyes a causa del teclado extranjero, excusen ustedes, y excusen tambien la cursileria del vuela pluma que no pienso corregir).

2 comentarios:

Markesa Merteuil dijo...

La memoria nos hace a veces tan felices.... :)

Paz Zeltia dijo...

uy, en globo!
mamaíña qué medo.
padezco aerofobia, así que, imagínate
eres una heroína para mí