Con todo, nadie más divertido que Andrea Camilleri, ese octogenario admirador de Vazquez Montalbán (hasta el punto de que el personaje de su serie más famosa es el comisario Montalbano, un homenaje a nuestro compatriota).
Os recomiendo todas sus novelas: casi como por azar, los delitos que investiga ese policía siciliano terminan apuntando a la mafia, con un humor que los españoles disfrutamos como propio y que no teníamos ocasión de tener a mano desde la desaparición de ese catalán que escribía en castellano, culé hasta su muerte y amor platónico de ésta que lo es. (viví en Barcelona en un chalé frente al de MVM, y el estúpido orgullo y la inseguridad de los desclasados me impidió cruzar hasta su casa para llevarle -como hacen las americanas de pro- un pastel o un tarro de mermelada de naranja amarga ¡Si llego a estar ahora en la misma situación!...)
Camilleri dice que ya no va a escribir más novelas de Montalbano. Para nuestro placer, espero que se arrepienta y viva muchos años sin abandonar a su personaje más corrosivo.
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2 comentarios:
Bueno, la inseguridad del desclase siempre me provocó tartamudeo o hipersudoración; es que me gustaban las rubias tipo escandinavo.
Aunque no viví frente a ningún famoso, sí me topé una vez y en mismo día -y en tres sitios diferentes- con una famosa actriz y modelo y creí ver en ello una decisión irevocable del destino. En serio.
De modo que sigo esperando el cuarto encuentro casual para decirle cua... cuánto la... este... (hipersudoración).
Yo tengo ahora en la mesilla de noche la última de Camilleri y disfruto de su humor socarrón y de los malos ratos que le hace pasar a su personaje.
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