domingo, 11 de septiembre de 2011

CADA CUAL SUS MANÍAS

Lo mío con los libros es de psiquiatra: hace años, alguien me recomendó Seda, de Alessandro Baricco; fui, me lo compré, llegué a casa, me senté a leer y a la página y media algo empezó a mosquearme... Me levanté a la librería, busqué y, en efecto: ya lo había leído.

Con Murakami me ha sucedido algo semejante, aunque esta vez no era la novela, sino el autor: meses lleva mi hijo recomendándomelo, y resulta que ya he leído su Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Al parecer, no me había dejado una huella muy profunda, que digamos, cuando no me había molestado en aprender un nombre tan fácil de pronunciar.

De todos modos, me he puesto con Tokio Blues y, al margen de que tiene una lectura fácil, de momento no le encuentro la gracia (ya sabéis que hay libros cuyo interés empieza cuando lo finalizas y si no estáis de acuerdo, cambiaré la frase por: "algunos libros, los menos, no me impresionan hasta que conozco el final").

...Por eso (y por otras cuestiones que no vienen ahora al caso) digo que lo mío con los libros debería hacérmelo mirar.

3 comentarios:

Herel dijo...

Pues no me extraña nada. Yo algunos libros sé que me los he leído... y eso es lo único que sé de ellos, porque no recuerdo nada más. Hasta me costaría enumerar todos los que he leído este año.

Sergio DS dijo...

A mí me pasa con los discos, que a veces compro uno y ahí está, en la estantería, mirándome como si fuera gilipollas. Con más de 800 títulos en casa es normal.
Cuando vuelva por aquí, recordaré haber leído esta entrada.
Saludos.

Anónimo dijo...

Seda no lo he leído, pero me he convertido en un fan de Murakami. Tokio Blues, Kafka en la playa... en fin, me gusta que los personajes no tomen café, sino que calienten el agua, echen el café, lo pongan en dos tazas, remuevan la leche... Ese tiempo detenido... Quizás influyan los Beatles.