lunes 26 de septiembre de 2011

SIGO CON LO MÍO...

He terminado Dinero fácil, de Jens Lapidus, otro sueco. El más joven, me parece.

Pero es un sueco mucho más duro, con un estilo frío y terrible, que al principio te echa para atrás, preguntándote de qué va el tío, y continúas porque porque te lo sigues preguntando, y preguntando, hasta que te encuentras metida hasta el cuello en el torbellino de los bajos fondos de Estocolmo: asesinatos, drogas, puterío, blanqueo de dinero, coches robados, vikingos pijos y pateros ambiciosos, chulos y camellos, mafias... La policía se hace presente en informes impersonales diseminados a lo largo de la historia: nada de comisarios con vidas mediocres de funcionarios con olfato y sin amigos, sólo malos y más malos todavía.

Creo que hicieron una peli, pero no la he visto, aunque dudo que añada algo a la novela, porque Lapidus tiene una virtud fundamental: ves a los personajes.

(En cualquier caso, me repatea ese lugar común de que estos escritores ponen de manifiesto que el paraíso nórdico no es tal... Como si aquí no hubiera delincuencia organizada y además una mierda de sistema fiscal, una judicatura sometida a la política, una extrema derecha y una Iglesia Católica comiéndole el coco a la gente, una banca voraz, unos empresarios esclavistas, una casta política que arrincona o expulsa a los honestos, unos servicios sociales raquíticos...)

Conclusión: en Suecia hay racistas. Y canallas. Claro. Como en todo el mundo mundial, no te jode. Pero cifras cantan, y ahí están las estadísticas para quien quiera entender que ese país continúa siendo un modelo de Estado del Bienestar que, al paso que vamos, tardaremos décadas en alcanzar (y eso, si nos ponemos a ello, en lugar de quejarnos constantemente para luego votar a la derecha)

1 comentarios:

Zorro de Segovia dijo...

supongo que si insisten tanto en el asunto será porque algunos nórdicos se han dado cuenta de golpe que su socialdemocracia del siglo XX no es el Valhalla.

Lo que tienen que hacer, como tú dices, es viajar más, para que vean la basura que hay en otros países. Se volverían corriendo a escribir cuentos de hadas.