miércoles, 10 de octubre de 2012
YO CONFIESO
Soy agnóstica. Obviamente, eso significa que no creo en un Más Allá en el que los canallas vayan a ser castigados y las personas decentes premiadas.
A veces me consuela, ya que tampoco creo en el pecado - y menos aún en el de pensamiento - poder desear rabiosamente la desaparición de algunos personajes sin miedo al fuego eterno...
No, que nadie se eche a temblar: no fantaseo asesinatos, ni atentados terroristas, ni siquiera accidentes de tráfico imprevistos o enfermedades lentas y dolorosas... Me limito a imaginar un ¡plof!, como el de las pompas de jabón, y ya está: un sinvergüenza menos en el mundo...
La realidad y la Ética insisten, sin embargo, en que es necesario compartir el mundo con ellos.
Moriremos todos, pero ellos se lo habrán pasado mucho mejor, y a eso sí que no me resigno: por eso persisto en trabajar por unas reglas del juego que no nos dejen en sus manos.
sábado, 29 de septiembre de 2012
ANTIDOGMATISMO DE IZQUIERDAS
Reproduzco aquí un texto que he leído en la página de facebook del Colectivo Red Verde, porque expresa mi opinión mejor de lo que yo pudiera hacer. Por supuesto, cuento con el permiso del autor:
"El Colectivo Red Verde se formó en el año 2003 durante el proceso de construcción de una alternativa ecosocialista para el conjunto del estado, similar a lo que representa Iniciativa Verdes (ICV) en Catalunya. Desde entonces el Colectivo ha ido manifestando su opinión (y sus preocupaciones) en distintos momentos, manteniéndose como grupo de debate y reflexión.
La militancia es relajada, no hay portavoces ni estructura, algunos de sus miembros militan en partidos políticos locales o estatales, y los más han mantenido cierto distanciamiento crítico pero colaborador con las distintas organizaciones de izquierda. El Colectivo permanece unido más que por la homogeneidad de opinión –la discrepancia es sana y fundamental para el pensamiento- por el compromiso con la reconstrucción de una izquierda no atomizada e ensimismada.
Algunos de los miembros participan activamente en los foros públicos o publicaciones con su propia voz. Últimamente el colectivo dio todo su apoyo a la candidatura de Gaspar Llamazares en Asturias y mostró su optimismo ante la iniciativa/manifiesto Una ilusión compartida.
Ante el proceso de configuración de Izquierda Abierta como partido político, el Colectivo Red Verde no puede dejar de manifestar su simpatía y su disposición a colaborar colectivamente y con la afiliación personal de algunos de sus miembros. Las razones que nos motivan son:
1) Compartimos la visión y preocupación por la división y dispersión de los colectivos a la izquierda del PSOE, y creemos que la convergencia parcial, coyuntural o por intereses electorales no es suficiente. Un peligro adicional es que movimientos tan saludables como el 15M caigan o en el apoliticismo o en construir su propia alternativa, aumentando la confusión. Los momentos que vivimos de agresión capitalista contra las conquistas sociales son de tal magnitud que no valen refugios cómodos ni arrogancias, sino esfuerzos de unidad sobre bases superadoras. Creemos que Izquierda Abierta representa ese espíritu de unidad, de tender puentes, manteniéndose básicamente dentro de IU pero con los brazos extendidos hacía fuera, con el objetivo del Frente Amplio. Hay mucha vida fuera de IU.
2) Consideramos que la posibilidad de estar y no estar en IU es significativa, además de coherente con su adjetivo de Abierta y con el objetivo anterior. En estos momentos, cuando IU abandona o margina su proceso de apertura por verse con grupo parlamentario y “buenas” expectativas, es más necesario que nunca tener presente que el Bloque “exitoso” de IU apenas recuperó para la izquierda la quinta parte de los ciudadanos desencantados con las medidas del último gobierno del PSOE. Para muchos ciudadanos de izquierda, lo que se mueve a la izquierda del PSOE no tiene credibilidad, recuperar la confianza es imprescindible para mantener la esperanza.
3) Entendemos que Izquierda Abierta representa la cultura de la pluralidad, no como mal necesario, sino como base del pensamiento crítico. Frente a la descalificación del discrepante, de su pensamiento y de su persona, de tan dolorosos recuerdos en la peor tradición de la izquierda revolucionaria dogmática. Izquierda Abierta muestra con su estilo que la acción transformadora requiere también que el pensamiento sea abierto. El discrepante debe dejar de ser reconocido como un futuro traidor para ser un colaborador imprescindible.
4) Pensamos que un proyecto también queda definido por la credibilidad de las personas que lo integran. El trabajo de Gaspar Llamazares y sus colaboradores en la pasada legislatura quedarán como muestra de un saber representar y estar de difícil parangón.
5) Nos preocupa que se simplifique lo que representa social y políticamente el PSOE como partido que recoge mayoritariamente el voto de izquierda. La voz no puede temblar cuando se crítica cierto entreguismo del PSOE a las políticas económicas neoliberales, pero, a su vez, una acción consecuente de izquierdas debe facilitar que las voces internas de desacuerdo puedan defender una alternativa diferente. Objetivamente la estrechez de miras de su izquierda sirve de coartada a la parte más conservadora del PSOE. La diferente actitud de IU en las tres comunidades donde su voto es decisivo muestran falta de cohesión aunque se presente -irónicamente-como pluralismo democrático.
Ángel Requena
"El Colectivo Red Verde se formó en el año 2003 durante el proceso de construcción de una alternativa ecosocialista para el conjunto del estado, similar a lo que representa Iniciativa Verdes (ICV) en Catalunya. Desde entonces el Colectivo ha ido manifestando su opinión (y sus preocupaciones) en distintos momentos, manteniéndose como grupo de debate y reflexión.
La militancia es relajada, no hay portavoces ni estructura, algunos de sus miembros militan en partidos políticos locales o estatales, y los más han mantenido cierto distanciamiento crítico pero colaborador con las distintas organizaciones de izquierda. El Colectivo permanece unido más que por la homogeneidad de opinión –la discrepancia es sana y fundamental para el pensamiento- por el compromiso con la reconstrucción de una izquierda no atomizada e ensimismada.
Algunos de los miembros participan activamente en los foros públicos o publicaciones con su propia voz. Últimamente el colectivo dio todo su apoyo a la candidatura de Gaspar Llamazares en Asturias y mostró su optimismo ante la iniciativa/manifiesto Una ilusión compartida.
Ante el proceso de configuración de Izquierda Abierta como partido político, el Colectivo Red Verde no puede dejar de manifestar su simpatía y su disposición a colaborar colectivamente y con la afiliación personal de algunos de sus miembros. Las razones que nos motivan son:
1) Compartimos la visión y preocupación por la división y dispersión de los colectivos a la izquierda del PSOE, y creemos que la convergencia parcial, coyuntural o por intereses electorales no es suficiente. Un peligro adicional es que movimientos tan saludables como el 15M caigan o en el apoliticismo o en construir su propia alternativa, aumentando la confusión. Los momentos que vivimos de agresión capitalista contra las conquistas sociales son de tal magnitud que no valen refugios cómodos ni arrogancias, sino esfuerzos de unidad sobre bases superadoras. Creemos que Izquierda Abierta representa ese espíritu de unidad, de tender puentes, manteniéndose básicamente dentro de IU pero con los brazos extendidos hacía fuera, con el objetivo del Frente Amplio. Hay mucha vida fuera de IU.
2) Consideramos que la posibilidad de estar y no estar en IU es significativa, además de coherente con su adjetivo de Abierta y con el objetivo anterior. En estos momentos, cuando IU abandona o margina su proceso de apertura por verse con grupo parlamentario y “buenas” expectativas, es más necesario que nunca tener presente que el Bloque “exitoso” de IU apenas recuperó para la izquierda la quinta parte de los ciudadanos desencantados con las medidas del último gobierno del PSOE. Para muchos ciudadanos de izquierda, lo que se mueve a la izquierda del PSOE no tiene credibilidad, recuperar la confianza es imprescindible para mantener la esperanza.
3) Entendemos que Izquierda Abierta representa la cultura de la pluralidad, no como mal necesario, sino como base del pensamiento crítico. Frente a la descalificación del discrepante, de su pensamiento y de su persona, de tan dolorosos recuerdos en la peor tradición de la izquierda revolucionaria dogmática. Izquierda Abierta muestra con su estilo que la acción transformadora requiere también que el pensamiento sea abierto. El discrepante debe dejar de ser reconocido como un futuro traidor para ser un colaborador imprescindible.
4) Pensamos que un proyecto también queda definido por la credibilidad de las personas que lo integran. El trabajo de Gaspar Llamazares y sus colaboradores en la pasada legislatura quedarán como muestra de un saber representar y estar de difícil parangón.
5) Nos preocupa que se simplifique lo que representa social y políticamente el PSOE como partido que recoge mayoritariamente el voto de izquierda. La voz no puede temblar cuando se crítica cierto entreguismo del PSOE a las políticas económicas neoliberales, pero, a su vez, una acción consecuente de izquierdas debe facilitar que las voces internas de desacuerdo puedan defender una alternativa diferente. Objetivamente la estrechez de miras de su izquierda sirve de coartada a la parte más conservadora del PSOE. La diferente actitud de IU en las tres comunidades donde su voto es decisivo muestran falta de cohesión aunque se presente -irónicamente-como pluralismo democrático.
Ángel Requena
miércoles, 26 de septiembre de 2012
INFORMACIÓN PARTICIPATIVA
Si queréis echar un vistazo a noticias interesantes, sin necesidad de recorrer todos los periódicos, os aconsejo esta página, que incluye vídeos y fotografías de otros medios, y además podéis votarlas y subir aquellas que os parezcan importantes: http://www.meneame.net/
jueves, 20 de septiembre de 2012
NACE IZQUIERDA ABIERTA
Os dejo este enlace... A mí me parece interesantísimo:
http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/el-nuevo-partido-de-llamazares-busca-ser-enlace-de-toda-la-izquierda-desafecta/20120920164141081329.html
martes, 18 de septiembre de 2012
miércoles, 5 de septiembre de 2012
PARÁLISIS CIUDADANA
Quizá la sufrida clase media de mi generación debería hacer autocrítica, y no precisamente por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, como nos machacan una y otra vez nuestros egregios representantes políticos y mediáticos de la derecha: hemos pagado nuestros impuestos, como norma general no hemos robado, la mayoría hemos pagado religiosamente nuestras hipotecas, hemos procurado adaptarnos a nuestro presupuesto y hemos ido a votar obedientemente cada cuatro años a quien mejor nos parecía.
Pero... Nos hemos reducido a eso: hemos dejado que el poder decidiera por nosotros, no nos hemos preocupado de todo lo que no estuviera más allá de nuestras narices, no hemos indagado qué se hacía con los tributos que nos han exigido, no nos hemos preguntado si, en un mundo lleno de desigualdades, era ético apoyar una economía de consumo en los países más privilegiados mientras en otros el hambre era - y es - endémica. No hemos querido saber.
Hemos enseñado a nuestros hijos que ganar dinero era lo más importante, que la política cosa de los políticos, que la economía un territorio para especialistas, la cultura cuestión de gustos, la televisión el púlpito de nuestra época, los sistemas Sanitario y Educativo algo que se nos daba por añadidura, y el futuro una versión mejorada del presente, en virtud de una ley no escrita pero implícita en todas nuestras decisiones.
¿Los ricos? Algo inevitable. ¿Los pobres? jugarretas del destino. ¿La corrupción?... Lógica. ¿Los privilegios de ciertas castas? Siempre ha sido así. ¿La Iglesia? Bueno... ¡Con no hacer caso a lo que dicen los curas! ¿Las guerras? Eso ya no puede pasar aquí. ¿El consumismo? Sólo me gasto lo mío, y me lo gasto en lo que me da la gana... ¿Los abusos de poder, la prevaricación, el chalaneo entre los partidos gobernantes?... Yo soy apolítico...
Ahora resulta que nos están quitando lo que tanto nos ha costado conseguir (a veces me da risa escuchar esta frase a según quién), todos los políticos son iguales (pero han votado religiosamente sin leer los programas ni se han preocupado de enterarse acerca de su cumplimiento), y la que nos está cayendo (en boca de personas que sólo les importa lo que les afecta a ellos personalmente, y que de momento se están salvando de la quema).
Es posible que nos viniera bien mirarnos al espejo y preguntarnos ¿qué estoy haciendo yo para que las cosas cambien?, porque la sensación que tengo, si miro a mi alrededor, es que hay una gran mayoría que no se considera concernida, y con ello está remando a favor de la corriente que nos lleva directamente al precipicio.
Pero... Nos hemos reducido a eso: hemos dejado que el poder decidiera por nosotros, no nos hemos preocupado de todo lo que no estuviera más allá de nuestras narices, no hemos indagado qué se hacía con los tributos que nos han exigido, no nos hemos preguntado si, en un mundo lleno de desigualdades, era ético apoyar una economía de consumo en los países más privilegiados mientras en otros el hambre era - y es - endémica. No hemos querido saber.
Hemos enseñado a nuestros hijos que ganar dinero era lo más importante, que la política cosa de los políticos, que la economía un territorio para especialistas, la cultura cuestión de gustos, la televisión el púlpito de nuestra época, los sistemas Sanitario y Educativo algo que se nos daba por añadidura, y el futuro una versión mejorada del presente, en virtud de una ley no escrita pero implícita en todas nuestras decisiones.
¿Los ricos? Algo inevitable. ¿Los pobres? jugarretas del destino. ¿La corrupción?... Lógica. ¿Los privilegios de ciertas castas? Siempre ha sido así. ¿La Iglesia? Bueno... ¡Con no hacer caso a lo que dicen los curas! ¿Las guerras? Eso ya no puede pasar aquí. ¿El consumismo? Sólo me gasto lo mío, y me lo gasto en lo que me da la gana... ¿Los abusos de poder, la prevaricación, el chalaneo entre los partidos gobernantes?... Yo soy apolítico...
Ahora resulta que nos están quitando lo que tanto nos ha costado conseguir (a veces me da risa escuchar esta frase a según quién), todos los políticos son iguales (pero han votado religiosamente sin leer los programas ni se han preocupado de enterarse acerca de su cumplimiento), y la que nos está cayendo (en boca de personas que sólo les importa lo que les afecta a ellos personalmente, y que de momento se están salvando de la quema).
Es posible que nos viniera bien mirarnos al espejo y preguntarnos ¿qué estoy haciendo yo para que las cosas cambien?, porque la sensación que tengo, si miro a mi alrededor, es que hay una gran mayoría que no se considera concernida, y con ello está remando a favor de la corriente que nos lleva directamente al precipicio.
viernes, 24 de agosto de 2012
SERVICIOS SOCIALES: LOS GRANDES OLVIDADOS
Vengo de hacerme un análisis de sangre del Hospital de la Princesa, aquí en Madrid. 8.30 de la mañana, no demasiada gente, y todo bastante ordenado. Una maquinita expende el número de orden, un celador ordena las filas, dos auxiliares etiquetan los volantes y los recipientes de orina, y ocho o diez ATS nos extraen la sangre después de recostarnos en unos sillones-camilla muy cómodos. Un trámite de una media hora en total. Delante de mí, un hombre de unos setenta y cinco años, alto, bien vestido y con aspecto digno, responde dubitativamente a las preguntas de la auxiliar:
- ¿Esta es toda su orina de 24 horas?
- Es que... Se me ha olvidado hacerlo en el frasco un par de veces.
- Pues, no sé; pero me parece que no le va a servir, porque si el médico ha indicado que...
- Verá: este análisis tenía que habérmelo hecho la semana pasada, pero me confundí de fecha.
- Ya; pero si no le va a servir... Espere un momento
(La auxiliar se levanta y entra en una habitación contigua, donde, adivino, clasifican y remiten a laboratorio los fluidos de los pacientes; sale con otra trabajadora, supuestamente con mayor responsabilidad)
-¿Ha orinado usted en el recipiente esta mañana al levantarse?
El hombre duda unos segundos antes de contestar con una voz apagada, de desistimiento:
- No, se me ha olvidado.
La trabajadora le mira, también durante unos segundos, evaluando la capacidad de su interlocutor para comprender lo que va a decirle, y luego le habla despacio, con tranquilidad, sin paternalismo, con respeto:
- Bueno. Pues, ahora vamos a darle otro frasco; se lo lleva usted a casa y lo tiene todo el día a mano; cuando le entren ganas de orinar, lo utiliza, y nos lo trae mañana a la misma hora de hoy. No le va a hacer falta otra cita: viene usted con las etiquetas y se lo dice a ese señor que está ahí fuera vestido de blanco; si puede, que le acompañe alguien; si no, no importa. Y ahora póngase en esa fila para el análisis de sangre.
- ¿Qué fila?
La enfermera rodea el mostrador que la separa de los pacientes, toma del brazo al señor y le pone el primero. Nadie protesta: todos estamos siendo testigos: miradas de entendimiento, de conmiseración, silencio rabioso.
Sigo con la mirada el proceso completo: al finalizar la extracción de sangre, otra auxiliar le acompaña hasta el pasillo; a partir de ahí, es cosa suya encontrar la salida del hospital, el medio de transporte, su casa. Pregunto a la enfermera que me está pinchando: ¿cómo es posible que personas hayan de pasar estos trances sin alguien que les acompañe?
- ¡Uy! - contesta - Y este señor aún se maneja; pero no sabe usted los casos que nos llegan demasiado a menudo...
Me lo puedo imaginar. He trabajado en los Servicios Sociales más de treinta años. Antes éramos un país subdesarrollado, en el que la atención a las personas dependientes recaía sobre las mujeres de la familia y, en ausencia de ésta, sobre el vecindario y los amigos... O se morían, sin más. Ahora estamos en tierra de nadie: tenemos -todavía- un Sistema Sanitario admirable, pero no se considera necesario un asistente personal o un auxiliar de ayuda a domicilio para apoyar a las personas que viven solas y no se valen por sí mismas para realizar tareas más complicadas que hacer la compra, ducharse o vestirse; no se controla si comen lo suficiente, si se toman la medicación, si salen a la calle y se desorientan, si conocen el horario de los bancos...
Con lo cual, morimos más tarde - gracias fundamentalmente al esfuerzo impagable de la mayoría de los trabajadores de la Sanidad Pública - pero a un precio indigno, por culpa de unos poderes públicos para quienes "no se puede gastar lo que no se tiene", como si los ingresos del Estado fueran un mandato divino que no se pudiera revisar ni redistribuir de otro modo.
Mierda, no de país, sino de hijosdeputa vendidos al dinero.
- ¿Esta es toda su orina de 24 horas?
- Es que... Se me ha olvidado hacerlo en el frasco un par de veces.
- Pues, no sé; pero me parece que no le va a servir, porque si el médico ha indicado que...
- Verá: este análisis tenía que habérmelo hecho la semana pasada, pero me confundí de fecha.
- Ya; pero si no le va a servir... Espere un momento
(La auxiliar se levanta y entra en una habitación contigua, donde, adivino, clasifican y remiten a laboratorio los fluidos de los pacientes; sale con otra trabajadora, supuestamente con mayor responsabilidad)
-¿Ha orinado usted en el recipiente esta mañana al levantarse?
El hombre duda unos segundos antes de contestar con una voz apagada, de desistimiento:
- No, se me ha olvidado.
La trabajadora le mira, también durante unos segundos, evaluando la capacidad de su interlocutor para comprender lo que va a decirle, y luego le habla despacio, con tranquilidad, sin paternalismo, con respeto:
- Bueno. Pues, ahora vamos a darle otro frasco; se lo lleva usted a casa y lo tiene todo el día a mano; cuando le entren ganas de orinar, lo utiliza, y nos lo trae mañana a la misma hora de hoy. No le va a hacer falta otra cita: viene usted con las etiquetas y se lo dice a ese señor que está ahí fuera vestido de blanco; si puede, que le acompañe alguien; si no, no importa. Y ahora póngase en esa fila para el análisis de sangre.
- ¿Qué fila?
La enfermera rodea el mostrador que la separa de los pacientes, toma del brazo al señor y le pone el primero. Nadie protesta: todos estamos siendo testigos: miradas de entendimiento, de conmiseración, silencio rabioso.
Sigo con la mirada el proceso completo: al finalizar la extracción de sangre, otra auxiliar le acompaña hasta el pasillo; a partir de ahí, es cosa suya encontrar la salida del hospital, el medio de transporte, su casa. Pregunto a la enfermera que me está pinchando: ¿cómo es posible que personas hayan de pasar estos trances sin alguien que les acompañe?
- ¡Uy! - contesta - Y este señor aún se maneja; pero no sabe usted los casos que nos llegan demasiado a menudo...
Me lo puedo imaginar. He trabajado en los Servicios Sociales más de treinta años. Antes éramos un país subdesarrollado, en el que la atención a las personas dependientes recaía sobre las mujeres de la familia y, en ausencia de ésta, sobre el vecindario y los amigos... O se morían, sin más. Ahora estamos en tierra de nadie: tenemos -todavía- un Sistema Sanitario admirable, pero no se considera necesario un asistente personal o un auxiliar de ayuda a domicilio para apoyar a las personas que viven solas y no se valen por sí mismas para realizar tareas más complicadas que hacer la compra, ducharse o vestirse; no se controla si comen lo suficiente, si se toman la medicación, si salen a la calle y se desorientan, si conocen el horario de los bancos...
Con lo cual, morimos más tarde - gracias fundamentalmente al esfuerzo impagable de la mayoría de los trabajadores de la Sanidad Pública - pero a un precio indigno, por culpa de unos poderes públicos para quienes "no se puede gastar lo que no se tiene", como si los ingresos del Estado fueran un mandato divino que no se pudiera revisar ni redistribuir de otro modo.
Mierda, no de país, sino de hijosdeputa vendidos al dinero.
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