sábado, 25 de agosto de 2007

AHORA ERES MÍO

Hay un momento específico en el cual mi deseo exige montarte a horcajadas, tomar tu polla entre mis manos y juguetear con ella. Me divierte tomar la iniciativa, me hormiguea el sexo por todo el cuerpo cuando te muestras abandonado a mis caricias. Siento que se me achinan los ojos de puro gusto. Sonreímos.

Con meditada lentitud lleno de saliva mi dedo índice espiando tu gesto de ansiedad mientras lo dirijo hacia la punta del glande y lo acaricio formando círculos, como una mariposa alrededor de la luz; es entonces cuando rindes la cabeza hacia un lado y cierras los ojos para saborear mejor el momento. Segundos después, sin embargo, vuelves de nuevo tu mirada a mi rostro, pero entonces me demoro con blandura en ese pequeño cordón lívido y resbaladizo que te deshace de placer, y tus párpados caen sin remedio.

Invento nuevas modalidades para el juego: ahora hago una pausa y te acaricio los testículos, o me inclino a besarte, o meto mi dedo en tu boca para llenarlo de tu saliva y volver a girarlo ahí abajo, o tomo tu miembro entero para guiarlo hasta mi coño, donde entrará, o no entrará, dependiendo de mi voluntad y de mi urgencia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Auténtico sado chino: matar de placer sin permitírselo del todo ;)

Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario dijo...

... y yo a mis años leyendo esto. Bueno, leí desde el principio y, mirando a lado y lado, con discreción, espero su próxima entrega.

Rorro dijo...

No sé qué me excita más: saber quien eres o saber cómo eres.

Para, creo que voy a vomitar dijo...

Qué caliente está esto jajaja

Me ha gustado eso del cordón. Muy gráfico todo!, y sensual, claro.