Abro tus muslos y me acurruco entre ellos, el rostro aplastado contra esos genitales y esa polla húmeda que me provocan: ahora la imagen de mi deseo eres tú masturbándote. Levanto la mirada mientras atrapo tus manos enredadas entre mis axilas y mis pezones para guiarlas hasta ti. Tiemblo.
Inicio un tímido compás: arriba, abajo, no sé cómo lo haces cuando estás solo. Olvida que estoy, acaríciate y deja que contemple. Comienzas a mimarte con la misma morosidad con que viajas por mi geografía, una mano jugueteando con los testículos y la otra amasando suave y firme el miembro terso, tenso, tieso. Mi coño late y pide participar: noto la sangre afluir hacia él. Me hormiguean las ingles, los riñones, los pechos. Calmo mi clítoris con un dedo sabio y juego a seguir tu ritmo, un baile que nadie más conoce.
Percibes mi gesto y aceleras, me avisas, jadeas, respondo, me aprieto contra tu muslo, y antes de que te corras he alcanzado un orgasmo feroz que reverbera en una sensación indecible de intimidad amorosa.
Dentro de unos minutos querrás cava y chocolate, ya lo sé.
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6 comentarios:
Super morboso... genial!
TIENES UNA FORMA MUY DIRECTA EN DESCRIBIR TODO, PRUEBA UTILIZAR ALGUNAS METAFORAS CREO QUE TÚ PUEDES HACERLO. DE TODAS MANERAS SI LA META ES DESPERTAR LA LUJURIA CREO QUE LO LOGRAS.
UN SALUDITO ARGENTO
ANNGIELS
llegué aquí desde el blog de sonrisa y no me ha decepcionado. por fín una mujer que habla del sexo libremente¡¡ ya era hora¡¡¡
muy bueno,,
Vaya vida, Humo, vaya vida...
Resulta tentador. El cava y el chocolate me pierden, mire usted :)
Señora Humo:
Yo sólo paso por aquí para que sepa que visito su casa y la sigo a usted, aunque quizá deje de hacerlo, porque uno ya tiene una edad. O dos.
Reciba un cariñoso, aunque austero, casto e inocente, pero firme, guiño del ojo izquierdo.
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