domingo, 9 de septiembre de 2007

CONTEMPLACIÓN

Jugueteas con mis pies, tomándolos con tanto cuidado como si acariciaras una porcelana. Comienzas a besuquearlos y lamerlos con una lentitud que casi me exaspera. Muevo los dedos para llamar tu atención sobre ellos, pero pareces ajeno a lo que yo pueda desear: tienes los ojos semicerrados y recorres con morosidad un tobillo, un empeine, un talón, chupeteando o mordisqueando o esas cosas que puedes llegar a hacer con tu boca, tus dientes, tus labios y tu lengua dirigidos a mi placer.

Me gusta verte así, como un adorador que toma entre sus manos el objeto de su culto, y disfruto de la belleza que me presta tu deseo. Pueden pasar minutos en silencio, gozándonos el uno al otro de tan diferente manera. Vuelvo a mover los dedos, y esta vez me respondes: vas tomándolos con tu boca uno por uno, como si no tuvieras prisa por volverme loca, pero esta vez soportaré la demora que me impones, casi no me agitaré, me incorporaré sólo un poco, no te buscaré, no cerraré los ojos: no pienso dejarme ir.

Quiero resistir, engolfada como estoy en ese momento preciso.

5 comentarios:

. dijo...

Son griegos, egipcios o polinesios?
(sus pies)
Perdone la confianza.

Isabel Burriel dijo...

Verbalísima, te sale el verbo a flor de piel...
Gracias por tu visita y por tu comentario.

ESTEmiMUNDOinterior dijo...

Excelente narración, sin embargo obviamente hablamos de un pie femenino. Sin embargo, ... pienso que a partir de hoy voy a empezar a cuidar los mios (por si acaso se invierte el sentido de la lógica fetichista).

P.D. Si no me equivoco Sanitas me cubre con 3 visitas al podólogo al año... ¡y yo desperdiciándolas!

Bito dijo...

... y qué dificil ¿eh?

Zifnab dijo...

Das la impresión de un día infinito en el que solo existe la otra persona, desnuda por añadidura.

Mentiría si no dijera que es una idea así como sobrecogedora.

Aunque escrita de esta forma, calma un poco

Se feliz