domingo, 16 de septiembre de 2007

RITMOS

Has entrado en mí mientras estábamos abrazados, tumbados el uno junto al otro, besándonos en la boca, lamiéndonos los labios o las lenguas o sorbiéndonos la saliva, y una de mis piernas se enrosca en tu cuerpo. A veces los espasmos son inmediatos, y alcanzo un orgasmo rápido, duro, tradicional, alegre, brillante, nítido en la subida y en la bajada, con un clímax puntual perfectamente definido que me corta la respiración, me vacía los nervios y en su caída me abandona a ese estado delicuescente en el que todo importa poco salvo la conciencia de estar en tus brazos.

… Pero en ocasiones me urge la necesidad de montarte, y acariciarte los pezones, mirarte, ver tu boca entreabierta en una sonrisa de lúbrica atención. Abro y cierro los ojos, oscilando entre la entrega a mis propias sensaciones o el disfrute que supone verte rendido al placer o mirándome a tu vez. Te doy besos de coño contrayendo los músculos vaginales alrededor de esa polla que hurga en mi interior, de fuera hacia dentro y hacia fuera, o trazando un movimiento envolvente con la pelvis, algo como un merengue que tu cuerpo sólo insinúa, pero que yo te insto a mantener y ampliar.

Y cuando veo tu vientre moverse y siento la punta de tu pene insistir en mi interior, aprieto las rodillas contra tus flancos e inicio una cabalgada gloriosa por un paisaje corporal híbrido de tus caderas y tu mirada y mis muslos y mis brazos, mi columna vertebral, mis hombros, mi cintura, mi mente toda orientada en un solo sentido: justo hacia ese punto interior que crece y se acerca y cuando llego estalla, estallo, se me estalla el alma en unos segundos y me venzo sobre ti, satisfecha y agotada.

3 comentarios:

Cacana dijo...

Humo gracias por tu interes en que continue, despues de las vacaciones ya estamos de vuelta.

Bito dijo...

"cabalgada gloriosa" qué bien suena.

Cerillo dijo...

Humo, ¡que cerca estás y que lejos! y es cierto, este pozo sin fondo del sexo que tan bien atiende todos tus sentidos es inaprensible como el humo