sábado, 22 de septiembre de 2007

MIENTRAS FUMO

Si: alguna de esas largas tardes nuestras, cuando deseo tomarme un descanso, enciendo un cigarrillo, alcanzo la taza de té y te observo mirarme a la vez que me acaricias los muslos. Sé lo que piensas, sé qué estás deseando tú.

Entonces me siento perversa y dejo asomar un poco la lengua para que la beses, pero cuando te inclinas hacia mí vuelvo el rostro para exhalar una bocanada de humo hacia la ventana. Aceptas el reto: sabes que me rendiré, aunque, quién sabe.

Aprietas, tocas, mordisqueas, arañas, besas, lames, recorres mi piel de todas las maneras posibles mientras fumando mantengo mi determinación de no dejarme ir. Te hablo (hablar ralentiza la excitación que me produce sentir hacia dónde te diriges). Tú callas, ocupado como estás en servirte de esa boca y esas manos tuyas para deshacerme.

...A veces no me da tiempo a alcanzar el cenicero: cuando llegas a mi coño dejo caer el cigarrillo al suelo, y esa misma mano busca tu polla para acariciarla con la misma suavidad, la misma cadencia, el mismo ritmo con el que tu lengua me proporciona un largo orgasmo explosivo que es a la vez claudicación y victoria.

5 comentarios:

Bito dijo...

Y seguro que ese cigarrillo que habías comenzado a fumarte era el de después de otro polvazo ¿no? digamos el del post anterior.

Zifnab dijo...

Al principio pensé que lo que deseaba era el te o el cigarro

Pero vista su actitud posterior, creo, definitivamente, que era a ti a quien deseaba

Se feliz

JeJo dijo...

Leí tu microrelato en lo de Zifnab, me pareció genial.

JeJo dijo...

El sexo dota al individuo de un instinto mudo y poderoso que arrastra su cuerpo y su alma constantemente hacia otro; por él, una de las dedicaciones más preciadas de la vida es elegir un compañero y seguirlo; y el sexo une la posesión con el placer más intenso, la rivalidad con la rabia más feroz y la soledad con una eterna melancolía. ¿Qué más podría precisarse para infundir en el mundo el sentido y la belleza más profundos?

Este pensamiento, no es mio, aunque lo comparto.

Patricia dijo...

Y yo, ilusa de mí, venía tranquilita a devolverte la visita que me has hecho en mi blog, en plan "golismera" como diría un amigo mío y me doy en las narices con ésto. El que mira donde no debe, encuentra lo que no quiere. ¿Tu te crees que puedo yo leer ésto en el curro? jajajaja joder, que me voy a ir cardiacaaaaa!
No he podido evitar leer a escondidas a un a riesgo de que pase el gerente por mi lado y me cace... al menos tus tres últimos post.
Genial, sincera, clara, directa... y tan real como la vida misma. ¡¡Cuánta envidia (sana) me das!! Esos ratitos no tienen precio.
No se si te sonará a amenaza... pero ¡¡volveré!!
Y por susupuesto, cómo no, una proposición (decente ehh jajaja): ¿puedo enlazarte en mi blog? Estoy segura de que a muchos de los malditos que me leen les encantarían tus post.. en concreto a lenita y a ángel.

Besos positivos :D