San José de Costa Rica. 1998.
Tras la cena y las copas, unos cuantos nos demoramos charlando en el lobby del hotel, aunque nosotros dos nos retiramos antes que los demás: tú regresabas a España en poco más de cinco horas, y yo debía moderar la primera mesa redonda del día siguiente. Subimos las escaleras juntos, despacio, hablando lánguidamente. Nuestras habitaciones estaban en la misma planta y allí, junto al ascensor, nos paramos, uno frente al otro, muy cerca, en una penumbra sugerente.
Tomaste mi cara con ambas manos, pero una fracción de segundo después te arrepentiste: tuviste una ligerísima duda, tan tenue que si no estuviera bebida no la hubiera percibido. Pensaste: ahora no puede ser.
Sin embargo, era demasiado tarde: ya me había atrapado la tremenda carga erótica que emanaba aquel gesto; me di cuenta - casi al tiempo - de que hubieras querido arrancarme la ropa allí mismo, que yo lo hubiera permitido y que me habías cedido la iniciativa.
Cuánto me hubiera apetecido agarrarte de la corbata y llevarte a mi habitación, averiguar quién eras desnudo y cómo era yo desnuda contigo.
Por primera... Y quizá por última vez.
Jugadora de cartas como soy desde tiempos inmemoriales, evalué mis posibilidades y arrojé los naipes: contigo, mejor esperar una mano más propicia. Mis labios pasaron a dos milímetros de los tuyos para dirigirse a tu barbuda mejilla, sin que tú hicieras nada para conseguir otra cosa que los consabidos besitos de protocolo.
- Hasta Madrid.
No recuerdo qué murmuraste tú; vi de refilón que recomponías el gesto, escondí mis ojos de los tuyos y di media vuelta: en ese momento me estaba enamorando de ti, idiota.
Mientras nos alejábamos el uno del otro, por aquel pasillo cuyas luces se iban encendiendo según pisábamos los sensores ocultos por la moqueta, me decía a mí misma: mira por donde, y a mi edad, es posible que...
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16 comentarios:
¡Ay!
Yo también quisiera algo tan romántico. Precioso, y ahora me parece mucho más bello todo lo que vino después... y lo que sigue existiendo. ¡Cuídalo!. Besitos.
Oooooh......¿quedó sólo en eso, o volvisteis a veros????.
Qué de refilón pasó el deseo esa noche, lástima de un par de horitas más.
Besitos.
Esas miradas negras de pupilas dilatadas directas a las pupilas contrarias son artillería pesada.
¿Hubo más a la vuelta?
Esta vez has tocado más el romanticismo que el erotismo, Humo. Deberían sonar las alarmas de "peligro"
Es decir... que ya casi lleváis juntos diez añitos...
No hay como dejar pasar el deseo hasta la próxima cita para que en el siguiente encuentro os pueda hasta el extremo.
sin duda, lo que más me ha gustado leerte (sin restarle mérito alguno a todo lo anterior)
besos
Como dicen los ticos: Pura Vida.
¿Y qué pasó después? ¿Fue el definitivo? Me gusta el final abierto. Prefiero imaginar que al día siguiente os encontrastéis en el buffet del hotel para desayunar con gafas de sol para que no se notara la resaca ni la verguenza de veros, y que nunca más volvió a ocurrir nada entre vosotros.
¿Es el mismo estupendo hombre de siempre? ¿Es otro? En ambos casos es el relato hermoso. ¿Habrá continuación (REENCUENTRO) en Madrid?
Verbalísima:
Hay un extraño placer en demorar algunos momentos.
Y un refinamiento en el arte de ser mujer, que te dice exactamente cuándo el amor-pasión está en su máxima expresión.
Me encantó tu relato.
aaaay yo quiero saber qué pasa??
Y el "idiota"? era para el? porque sí, siempre tienen la culpa... idiotas...
saludos...
Creo que es necesario enamorarse de un idiota. Queda bien el verbo y el sustantivo
Dichosos verbos
Querida Humo:
Alguien ha dicho que esto va para romántico, y puede ser. Lo que no negaré es que hay más sugerencia, que a lo menos a mí me erotiza. Y es que aquí hay más literatura que pintura, o no?
Sigue demorándote.
Yo, me apuro.
Me gusta eso del lobby del hotel. Parece el sitio donde todas las conspiraciones son posibles.
La erótica de los hoteles ¿qué cojones tendrán?
A cualquier edad...
Si.
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