Me agota ser siempre la única que descarga el hacha sobre los comentarios machistas que cada día me toca escuchar en la oficina.
Me molesta darme cuenta de que muchos amigos (y amigas, que es peor) consideran que a mí no me hacen efecto las críticas.
Me enfurece que los conocidos piensen que las circunstancias negativas de la vida no me corroen en la misma medida que a ellos.
Me duele que el personal considere que conmigo pueden ser egoístas, arbitrarios, contarme sus miserias, olvidarse de mi cumpleaños, no devolverme los libros que les presto, trasladarme sus problemas, pedirme consejo, hablar y no escuchar...
Me sorprende que me juzguen inmune a las penas.
Me enrabieta que esperen de mí lo que ellos se sienten incapaces de dar y no dan, por supuesto. Soy autónoma por decisión irrevocable pero, caramba, ¿a quién no le gusta que, de vez en cuando, le echen una mano sin necesidad de pedir el favor?
Piensan que no soy vulnerable porque no soy quejica. Creen que soy optimista porque la vida me ha sido favorable, cuando mi filosofía es que el pesimismo devalúa nuestro futuro y nos cierra posibilidades, y actúo en consecuencia.
Me juzgan dura: confunden - será por la rima - dureza con fortaleza, e identifican el llanto con el dolor (aquí no encuentro justificación), y no distinguen entre dulzura y ñoñería, vaya usted a saber por qué.
Concluyen que soy muy segura porque no suelo dar vueltas a un asunto cuando ya he tomado una decisión (o al menos no doy la lata hablando sobre ello), sin molestarse en evaluar cuánto tiempo he estado sopesando pros y contras.
Mi amigo - a quien no le son aplicables las anteriores consideraciones, aunque no tenga acceso a este blog - está convencido, sin embargo, de que el frigorífico está programado para que el chocolate se produzca por generación espontánea cuando se acaba.
Mi amigo - a quien no le son aplicables las anteriores consideraciones, aunque no tenga acceso a este blog - está convencido, sin embargo, de que el frigorífico está programado para que el chocolate se produzca por generación espontánea cuando se acaba.
Creo que durante una temporada me dedicaré a atosigar a los demás con mis quejas, mis enfermedades y mis dudas; pondré un puchero cada vez que me lleven la contraria; haré un master en chantaje emocional; manifestaré en voz alta, ante cualquiera que se me ponga por delante, las molestias que me provoca cada piedrecilla en el camino, cada pequeña incidencia negativa, cada contrariedad y cada pequeño fracaso.
Me olvidaré de llamar por teléfono a mis hermanas.
Dejaré sólo para quien se lo merezca la ironía, el humor, la alegría de vivir, la sonrisa al dar los buenos días, la curiosidad por el otro y lo otro, la intransigencia con los tópicos, la independencia; cuando alguien se disponga a contarme por enésima vez sus penas le cortaré para contarle yo las mías y mudaré la piel de mimadora por la de solicitante de mimos, toda fragilidad y sentimentalismo churretoso.
Me olvidaré de llamar por teléfono a mis hermanas.
Dejaré sólo para quien se lo merezca la ironía, el humor, la alegría de vivir, la sonrisa al dar los buenos días, la curiosidad por el otro y lo otro, la intransigencia con los tópicos, la independencia; cuando alguien se disponga a contarme por enésima vez sus penas le cortaré para contarle yo las mías y mudaré la piel de mimadora por la de solicitante de mimos, toda fragilidad y sentimentalismo churretoso.
Estoy harta de ser una mujer fuerte.
(Temblad, blogueros: quizá decida comenzar aquí un diario acerca de cómo el paso de los años va haciendo mella en el pedernal).
22 comentarios:
Benjuí: en el post sobre Shakespeare nos notificas de tu vacilación: si escribir o no en carne viva. Pero no sé de qué manera asocias el dilema a una supuesta falta de talento, cuando este te lo conocemos sobradamente. Lo que sí tus cortesanos queremos (casi digo cohorte) es que juegues a fondo: que escribas en carne viva y la pongas toda a la parrilla. De modo que me apunto para el sustancioso diario autocompasivo que creo venir.
Un beso.
así soy yo, tal como describiste. Y me he propuesto lo mismo que tu ¿cuantas? ¿mil veces?... ¿y sabes qué? que no me sale. Así que si escribes el diario, leeré a ver si aprendo jajjajajaja
Pero a decir verdad, no creo que nosotras debamos cambiar ¡¡que cambien ellos!!
Un besote
Ya sospechaba yo que eras humana. Te beso.
Sé a lo que te refieres, no cambies, socia ¿ya para qué?
Menuda pereza empezar ahora a enñoñalizarse o a mimetizarse con el resto.
Quéjate cuando quieras o corresponda, pero no cambies.
De temblar nada, que quien más o quien menos, años arriba, años abajo también se siente identificado con todo eso que cuentas, que no tiene por que ser propio de un solo sexo. Espero esa nueva etapa y que nos sirva también para autocompadecernos.
Yo ya he pasado a esa fase. Obligada por la vida, sí, pero he pasado, y me siento culpable por hostigar a los demás con mis cosas. Pero es lo que hay. Ahora soy yo la que necesita de mimos. Ánimo, wapa. Ahora nos toca a nosotras.
Así hemos terminadao más de una, lo que pasa es que se suele decir: "Que el que nace lechón se muere cochinillo", pero poniendo de nuestra parte, incluso podemos de vez en cuando sacar las uñas y no porque quieras, sino porque te suelen obligar las circunstancias.
Besicos
Me agrada volver a leerte después de tanto tiempo (yo era el perdido)....
se necesita mucha fortaleza para admitir que no se desea ser fuerte (o parecerlo)
Algunas de esas cosas también las siento yo, y probablemente muchísimas más personas.
Seguro que los que te quieren, te conocen bien, lo que sucede es que la mayoría de las veces actuamos con egoísmo, todos, y cuando nos invade la pena, la tristeza, el dolor, real o imaginario, es igual, nos quedamos sin fuerzas para verlo en los demás.
Yo como me quejo mucho, no me hacen caso, al final son las mismas consecuencias.
Quiero ir de dura, sentimentalmente hablando, pero también tengo mi corazoncito, como todos.
A veces me encuentro muy sola, aunque no sea cierto.
Estoy saliendo de un letargo bloguero y creo que me enrollo demasiado.
Sé fuerte, pero reclama atención cuando la necesites.
Besitos con cariño.
Me ha gustado eso que te dice "La casa encendida"
"El que nace lechón se muere cochinillo"
Y con Tesa te digo, no cambies. Nadie lo entendería, ni tu misma.
Y pese a parecer tan pesimista, esa forma de ser que describes eds la que te hace persona, la que te distingue del común. Eso sí, procura que nunca falte el chocolate en la nevera (del 99%, si puede ser)
Un beso solidario antiestupidez.
Totalmente de acuerdo! Por eso nosotros creamos nuestro blog, para anticiparnos a los demás y no escuchar historias banales, aunque quieran convencerte de lo contrario. Ahora somos nosotros los que contamos historias realmente intrascendentes.
Le recomendamos para combatir la caló un tercio de cerveza bien fría y no abandone el tratamiento mientras persistan los sintomas.
Te comprendo, y no son palabras vacías las mías: soy igual y me pasa lo mismo. Exactamente así como lo contás.
Demos batalla.
Di que si, si te apetece ponerte en modo que estén poe tí hazlo, de vez en cuando sienta de maravilla, pero leyendote creo que durarás poco... acabará saliendo tu propia autoayuda y dejarás de lamentarte hacia los demás. Je.
P.D. Sip, las necesito. Las vacaciones digo!
Un saludo.
cada uno va ejerciendo el papel que más a gusto se encuentra, o el más coherente con sus premisas. que al cabo del tiempo, la balanza fiscal le sea negativa es un problema secundario. la solución no es cambiar, porque no puede, pero si afinar más el criterio y no hacer de sus virtudes un cafe para todos.
Bravatas querida Benjuí.
Somos lo que somos. Incluso, por desgracia, somos lo que parecemos. Hostia, que miedo. La cuestión es lo que queremos ser.
Si coincide estupendo, si no coincide pues empiece a ensayar los pucheros delante de un espejo no vaya a ser que por aquello de no estar acostumbrada suelto uno, alguien lo confunda con una mueca y se descojone y la tengamos.
Y por último. Hay demasiada gente que piensa que es como tu. Alguno se equivoca. Alguno es un quejica Aunque lo cierto es que no dudo de que tu no lo eres, y mira que a mí me gusta dudar
Dichosas dudas que nos permiten cmudar de traje
P.D. Vale por una charla de benjui contando problemas a Joseph. Promoción válida hasta el 30 de Julio de un año cualquiera.
Un truqui por si te "paice" utilizarlo:
Aprende a olvidar lo trivial y aprende a recordar el valor de lo que se te ha regalado
Bueno bueno, seguro que no tenemos nada que temer.......
A veces no recibimos ni un décima parte de lo que damos a los demás, pero no por eso tenemos que venirnos abajo.........Hay que ser fuertes, pero como tu dices, no nos vamos a dejar pisotear.....
Gracias por escribirlo así. Yo también me harté de ser la chica razonable, la que aguanta rollos y embrollos sin poner cara de palo, la oreja grande y bien educada, la siempre-comprensiva al grado de que los chicos creían que podían ser lo peor de sí mismos y pensar "ella entenderá, es muy lista". Y yo me resistí mucho tiempo, no, no quiero ser una tonta con aire en la cabeza, ni una tía quejosa, ni esa amiga que habla y habla y habla de sí misma. Yo diría: haz la prueba, quéjate y desarrolla tu técnica de chantaje y todo eso. Es buenísimo porque uno entiende por qué los demás reaccionan así ante tu fortaleza. Esto es lo que pasó al final de mi experimento: la mitad de los que creía que eran mis amigos no volvieron a llamarme. Ni contarte qué pasó con los colegas del trabajo... y los hombres, bueno... es un caso para algún sociólogo muy valiente. Pero los que quedan, aún cuando seas quejosa, berrinchuda, fuerte, valiente, etc, esos son los buenos amigos, los buenos amores, los colegas solidarios. Anda, anímate y me cuentas cómo te fue.
Pues yo también pensaba que el chocolate... Ah, bueno, es una pena.
Hace mucho dejé de quejarme por lo de los libros no devueltos, ahora mejor sigo la regla de oro: no los presto.
Y en cuanto a lo de la dulzura y la ñoñería, creo que no hay remedio, la gente simplemente no lo entiende.
Saludos.
¿Estás bien?
una expresión asombrosa.
no cambies, pero sí da lo mejor de vos a quien lo merezca.
si no saben ver, que aprendan!
Veo que no lo has hecho.
si es que sois unas aficionadas, para ser una verdadera quejica y chantajista emocional son necesarios años de entrenamiento
y sobre todo ser una infeliz.
(has hecho bien ¿para qué harías algo así, si no te "sale"?)
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