Qué áspero es el camino de la vejez.
Comer lo que debes y dormir lo necesario. No olvidar el sexo. Recordar quién eres para no llegar a ser quien no quieres. Tener presente que el ayer ya no existe y el futuro está por ver.
Y, sobre todo, luchar contra la idea de que tu tiempo ha pasado, porque los días son tan tuyos como los de cualquiera, mientras no hayas muerto.
Conviene ponerse un buen calzado anímico y mercarse una mochila emocional que no te doble el espinazo.
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2 comentarios:
Ánimo.
Darse un paseíto puede ser lo mejor para estos casos. A Nietzsche le vino bien.
Un beso
Oye guapa, visto en positivo tienes todo el tiempo por delante para leer y viajar, financiado -¡al fin! por lo que queda del Eº de bienestar.
Y además, una consecuencia: a la par de leer, escribe. Que no te detenga el retaceo, que para eso estamos tus críticos. Es que no nos gusta que nos abandones.
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