lunes, 18 de julio de 2011

EN MADRID, YA,

Ahora que ya he llegado a casa, con la patita mucho mejor, os haré una confidencia:

Si me pierdo, no me busquéis en Suecia.

Reconozco que es muy bonito, pero no me ha llegado a emocionar como para perder el tiempo buscando adjetivos; si acaso, imponente.

Mi último viaje antes de este fue a Siria y Jordania.

Por eso.

Reconozco que tienen cosas buenas, e incluso muy buenas: van en bici, comen lo razonable (aunque también le dan al dulce y al café, menos mal), lo del Estado de Bienestar es cierto (aunque haya habido recortes) y se palpan los sueldos razonables...

Todo el mundo parece tan sano, tan delgado, tan independiente aunque tengan ochenta años, tan... Le pregunté a amiga de mi hijo de qué se morían los suecos, ya que tienen menos cáncer, menos alzheimer, menos enfermedades coronarias... Cito textualmente su respuesta:

- De pena. Se suicidan. Es el segundo país del mundo en porcentaje de suicidios, después de Finlandia.

Así que me quedo en arabigolatina, fumadora, bullanguera, reidora, mirona, besucona, sedentaria, amante de la tribu...

(¡Ah!, si vais a Estocolmo, no os perdáis un paseo en barco por los canales. Y el museo Vasa).

2 comentarios:

Dr. Espinosa dijo...

Pues ya es curioso que justo en ese país haya ido usted a partirse una pierna.

Sólo quería saludarla.

Manuel Márquez dijo...

Pues yo, la verdad sea dicha, tengo muy mitificado lo del estado del bienestar de los países del norte. ¿Que se suicidan mucho y muchos...? Pues sí, estadísticas cantan, pero eso tiendo a achacarlo más a que no ven el sol ni por equivocación (y cuando lo ven, encerrado en una bolsa gris de plástico, para no quedarse cegatos...), que a otras circunstancias infelices. En fin, perspectivas...

Saludos cordiales y buen fin de semana.