En Malmö, esperando que los chicos (mi hijo, su amiga española y el novio sueco de su amiga española, que además es chef) acaben de desayunar -café, kefir suave o yogur con cereales, pan con caviar de bacalao, fruta, leche de avena, leche de vaca, mermelada de frutos rojos (fresa, frambuesa, grosella...), huevos duros... - y tal para irnos a la playa: ya ves tú, venir de España a Suecia para esto, pero hace un día de sol poco frecuente por aquí y de paso vemos una zona interesante.
Luego iremos a la huerta que tiene la pareja, a recoger habas, calabacines, judías, fresas... El terreno (150m2) lo alquila el ayuntamiento por unos cincuenta euros al año.
Es un turismo un poco raro, lo reconozco, aunque lo cierto es que suelo sacar más en limpio si tengo oportunidad de seguir el ritmo de vida de la gente de cada país que visitando todas las ruinas, monumentos y demás reclamos para viajeros apresurados... De todos modos, siempre te vas sin haber visto todo.
En Suecia uno se descalza cuando entra en casa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Publicar un comentario